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Francisco, el sumo pontífice

Por: Redacción 27/07/2015

El carácter universal de la Iglesia católica se ha reafirmado en la elección del primer latinoamericano que asume el arzobispado de Roma, cuya prédica papal ha ido más lejos de sus predecesores, superando y rectificando el carácter de la Iglesia, en todas sus proyecciones y vida eclesiástica, además, con una prédica y proyección profundamente cristiana a favor de la paz, la equidad y por la erradicación de la pobreza.

En su trabajo pastoral por nuestro continente ha visitado las regiones más necesitadas, en cuyos territorios abundan las poblaciones indígenas, Brasil, Ecuador, Bolivia, Paraguay, pronunciando un significativo mea culpa "no solo por las ofensas de la Iglesia, sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la conquista de América".

Todas sus visitas se han convertido en manifestaciones multitudinarias. En el parque de los Samanes en Guayaquil, alcanzó la cifra de 800,000 fieles.

En la catedral de Quito pidió el fin de las diferencias y exclusiones, refiriéndose a la problemática política existente en la nación. "Les voy a dar la bendición para cada uno de ustedes, y para todas sus familias, para todos los seres queridos, y para este gran y noble pueblo ecuatoriano", expresó.

En Bolivia, recibido por el presidente Evo Morales, sorprendió por su gran tolerancia ante los numerosos cambios de altura y climas, exclamando "estar alegre por haber llegado a la que dice a sí misma, pacifista y que promueve la cultura de la paz, y el derecho a la paz.

En Paraguay, las concentraciones populares también fueron apoteósicas. En cada encuentro pronunció un mensaje pastoral con la realidad social: "Es un escándalo que todavía haya hambre y desnutrición en el mundo. Nunca puede ser considerado un hecho normal al que hay que acostumbrarse", proclamó a un gran pueblo católico en aquella nación suramericana.

La impronta del papa Francisco en Paraguay se remonta a sus estrechas relaciones sacerdotales desde sus inicios religiosos que hizo posible la siguiente apreciación: "Ustedes saben que en toda América la mujer paraguaya es la mujer más gloriosa. Porque esa mujer, la mujer del Paraguay, supo asumir un país derrotado por la injusticia y los intereses internacionales. Y ante esa derrota, llevó adelante a la patria, la lengua y la fe. Por eso es doblemente gloriosa esa imagen, por ser la madre de Dios y por ser paraguaya".

El papa tomó su nombre de san Francisco de Asís, el santo de la sencillez y protector de los desvalidos y pobres.

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