default

Francisco: ética, mercado y medioambiente

Por: Redacción 14/10/2015

Tal como adelantamos en un artículo anterior, las fuerzas del han decidido atacar las posiciones del papa Francisco en relación con la equidad social y el medioambiente. Otro ejemplo de estos ataques se encuentra en un reciente artículo publicado en , bajo el título de "The Pope & the Market". Su autor, el conocido economista William D. Nordhauss, dirige su crítica a demostrar que el papa Francisco desconoce la importancia del mercado en la solución del problema ambiental. De acuerdo con el mismo, "la encíclica pasa por alto el papel central que el mercado, particularmente las políticas ambientales basadas en el mercado? deben jugar si es que los países van a hacer un progreso sustancial desacelerando el calentamiento global".

Nordhauss, a quien parece molestarle la insistencia de Francisco en la ética como clave para enfrentar el problema ambiental, llega a afirmar, luego de citar a Adam Smith y a Kenneth Arrow, que "la mayor parte de las actividades económicas en un mercado bien regulado son éticamente neutras o positivas, porque no dañan o pueden mejorar el bienestar de otros". Se trata, obviamente, de la vieja idea de la mano invisible del mercado, la cual, sin importar las motivaciones éticas de los agentes económicos, lleva a una situación de óptimo social.

Para dilucidar la contradicción entre la Laudato Si y el pensamiento de Nordhauss, podemos iniciar señalando que la posición de este último carece de base en su propia fuente teórica. Todo el que haya leído a Kenneth Arrow sabe que este introduce como condición necesaria para la operación del mercado eficiente la presencia de mercados completos, incluyendo aquellos que permiten las transacciones en el tiempo (futuros). Esto nos lleva a destacar que existen dos mercados que no solo son inexistentes, sino que nunca podrán llegar a existir. El primero de estos sería uno que permitiera la negociación sobre el medioambiente entre la presente y las futuras generaciones. El segundo mercado imposible sería aquel que viabilizaría la negociación entre la especie humana y el resto de las especies. Sin duda, pese a los complejos teoremas de Arrow, la única forma de que los derechos ambientales de las futuras generaciones y del resto de las especies sean reconocidos en la práctica es la presencia de una generalizada posición ética que los respalde. Esta última deberá surgir de una sociedad y un modelo económico basado en la cultura de la solidaridad.

"CUANTO MAYOR SEA LA IMPORTANCIA QUE UN SISTEMA CONCEDE A LOS INCENTIVOS PRIVADOS, Y PARTICULARMENTE AL FIN DE LOS BENEFICIOS PRIVADOS, MAYOR SERÁ EL PELIGRO DE QUE SE DEN COSTES SOCIALES IMPAGADOS?"

Si bien Nordhauss reconoce la presencia de distorsiones en el mercado, las cuales perjudican al medioambiente, este las considera como simples "externalidades", las cuales son un simple problema técnico, el cual puede ser resuelto con una adecuada política ambiental sostenida en mecanismos de mercado. Si recordamos que las externalidades en referencia son costos ambientales que las empresas no pagan, por lo que los mismos terminan recayendo sobre la sociedad y principalmente sobre los más vulnerables, entonces es propio realizar dos preguntas: ¿cuál es la causa última de su existencia?, ¿es fácil eliminarlas en el contexto socioeconómico actual?

Es posible encontrar una respuesta a estas preguntas en las ideas del economista institucionalista K. William Kapp, quien correctamente califica como costos sociales lo que Nordhuss llama externalidades. De acuerdo con Kapp, "las causas fundamentales de los costes sociales deben hallarse en el hecho de que el empresario privado debe minimizar los costes privados de la producción de acuerdo con su fin de incrementar los beneficios". Luego amplía esta idea señalando que "cuanto mayor sea la importancia que un sistema concede a los incentivos privados, y particularmente al fin de los beneficios privados, mayor será el peligro de que se den costes sociales impagados?". Se evidencia, entonces, que la presencia de las externalidades se origina en la propia lógica básica del sistema, de manera tal que hace falta una fuerza ética capaz de frenar su carrera desenfrenada hacia la destrucción del ecosistema. Esto es lo que el papa Francisco, a diferencia de Nordhauss, entiende claramente.

El papa también comprende que la presencia del consumismo generalizado de nuestros tiempos no es independiente de un sistema que lo origina y estimula, utilizándolo como mecanismo indispensable para realizar ganancias, tal como lo adelantó Thorstein Veblen.

Lo importante es que mientras los economistas del llamado enfoque "mainstream" se esfuerzan en "demostrar" que el papa desconoce el contenido de la inútil teoría económica tradicional (Economics), lo cierto es que este en su profundo sentido humano nos está mostrando el camino de la salvación de toda la creación.

Edición Impresa

Miércoles 29 de julio de 2026

Más leídas