default

Fronteras mentales


La lógica política indica que en este momento será muy difícil lograr el retiro de las tropas nicaragüenses de la isla Calero, no porque este país tenga interés especial en mantener un pequeño pedazo de tierra con lagunas y pantanos, sino porque el conflicto limítrofe con Costa Rica le permite unir a la población bajo el liderazgo del partido gobernante, de cara a las próximas elecciones. Si se tratara de una causa justa, la disputa debió haber seguido la vía del reclamo bien fundamentado, primero en la negociación bilateral, y si esto no producía resultados satisfactorios, continuar por medio de la ayuda de la comunidad internacional. El caso nos permite llegar a varias conclusiones. En primer lugar que el afán reeleccionista de los gobernantes no vacila en utilizar cualquier medio a su alcance para mantenerse en el poder, aun si esto significa sacrificar la relación de colaboración que debe existir entre vecinos, especialmente en este momento en que requerimos de unidad regional frente a los desafíos del siglo XXI. En segundo lugar pone de manifiesto la fragilidad de la manoseada integración centroamericana que queda en entredicho por una pelea de patio. Que lejos estamos de llegar a la formación de una comunidad al estilo de la europea mientras sigamos debatiendo sobre fronteras mentales en un mundo cada vez más entrelazado por los grandes intereses comunes de la humanidad.