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Fuego en Migración


La anunciada salida de María Cristina González del Servicio Nacional de Migración se produce en medio de un escándalo de presunta corrupción en la institución, que ha puesto en entredicho todo el sistema migratorio del país.

El presidente Ricardo Martinelli y el ministro de Seguridad Pública, José Raúl Mulino, anunciaron ayer que González dejará el puesto muy pronto y que la institución entrará en un proceso de reestructuración profunda.

La salida de González se da a escasos días de que ella destituyera a su subdirector, Jaime Ruiz, en medio de denuncias de presuntas irregularidades.

Hasta el momento, el Gobierno no ha dicho mucho sobre la veracidad de las denuncias en Migración, y la salida de González tampoco lleva consigo una explicación, solo se anunció que obedece a la fusión que se registrará entre Migración y la Autoridad Nacional de Aduanas.

Sin embargo, hay palabras de Martinelli y de Mulino que llaman mucho la atención y que merecen ser explicadas.

Martinelli anunció que el reemplazo de González será el ex jefe de la Dirección de Investigación Judicial, Javier Carrillo, quien vendrá con un equipo de trabajo para “cambiarle la cara” a la institución.

Mulino fue más allá, afirmó que la llegada de Carrillo es “el inicio de nuevos tiempos” y que en Migración “las cosas se van a arreglar”.

La designación de Carrillo, según Mulino, se dio luego de un “profundo análisis” hecho con el Consejo de Seguridad Nacional.

Cabe preguntar entonces, si el Gobierno defendió tanto la gestión de González, ¿cuáles son las cosas que hay que arreglar y por qué el Consejo de Seguridad tuvo que realizar un análisis profundo antes de la designación del comisionado policial Carrillo?

Al parecer, no se trata solo de cambiarle la cara a la institución como asegura Martinelli, en Migración sucede algo más importante que le ocultan a la opinión pública. Que no crean nuestros gobernantes que las denuncias se disiparán tan solo porque hubo un cambio; exigimos una investigación profunda e imparcial.