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Fuera de control


REDACCION / PANAMA AMERICA

La balacera que se registró en la noche del jueves en Calle K, San Miguelito, es solo una muestra de lo que ocurre a diario en este distrito.

Las víctimas en esta ocasión eran dirigentes políticos, una de ellas hermana del diputado Raúl Pineda.

Las investigaciones preliminares hablan de dos jóvenes, presumiblemente menores de edad, que abrieron fuego contra estas dos personas, causándole la muerte a Gilberto Pinzón, un candidato a representante que se movía junto a Pineda en los últimos tres años.

La violencia ha llegado a niveles alarmantes y eso no se puede ocultar. En este problema no sirven los matices, por lo contrario, es importante dejar sentado que se trata de un asunto grave.

Los criminales en San Miguelito no perdonan a nadie. Sus acciones las ejecutan sin importar quiénes resulten perjudicados.

En las calles de este populoso distrito abundan las pandillas y las bandas dedicadas al narcotráfico.

Su capacidad financiera les permite poseer armas de grueso calibre, y en algunas ocasiones, superiores a las que utilizan las autoridades.

La lucha por territorio o por el tráfico de drogas ha llegado a niveles preocupantes y se ha perdido el respeto a las leyes del país. Es momento de actuar con firmeza, sin darle tregua y aplicando cero tolerancia.

Gran parte de la población de San Miguelito vive secuestrada en sus casas. No se atreven a salir ni a la esquina porque no saben cuándo se registrará una balacera.

Las balas no tienen nombres, y personas inocentes siguen muriendo.

En esta clase de disputas no importa mucho si pertenecen a un partido político, si son ricos o pobres.

La delincuencia no puede seguir ganando terreno no se puede permitir.