Fuerzas políticas y crisis
La realidad nacional expresa con suma nitidez la posición de las fuerzas políticas que encontradas han producido serias perturbaciones que han conducido a la pérdida de bienes materiales, daños físicos difícilmente reparables y hasta la cancelación de vidas humanas.
Las fuerzas políticas gubernamentales de manera sostenida han venido diseñando fórmulas que han tocado sensiblemente los intereses populares incluyendo también los sectores de poder económico. Es decir las diligencias de gobierno, no han ido únicamente dirigidas a un sector.
Entre tanto, la llamada sociedad civil, con una fuerza que no solamente se caracteriza por lo reivindicativo, sino también por sus señales políticas, enfrenta las decisiones de gobierno. En esta fuerza, están las de los trabajadores de la construcción y el sector docente, quizás las más protagónicas, de FRENADESO, entidad que se ha distinguido por sus luchas en las calles.
No cabe duda que lo que está planteado es la lucha política, que encuentra a un gobierno actuando con energía buscando solidificarse en el poder para reproducirse en el futuro, arriesgando en esto, gran parte de su capital político, expresado en las pasadas elecciones, y por otro lado, sectores claramente identificados, por un fuerte ingrediente ideológico de izquierda, que buscan a través de la tesis de la erosión del poder, acumular favorablemente. Quedó claro que la pretensión de una candidatura independiente presidencial, ponía en el tapete la intencionalidad de un sector de la izquierda panameña, que aspira a ganar algún espacio en la contradicción de las fuerzas políticas enfrentadas. Ya antes, desde el catastrófico gobierno perrediano-la izquierda- venía tensionando acciones, logrando un punto óptimo con el rechazo de la llamada Ley de la Muerte. No obstante -a pesar de ello- no pareciera haber encontrado el suficiente eco en las masas, pues su discurso político, en la mayoría de las veces clarificador, aleccionador y de un adecuado análisis de la realidad social, embona muy malamente con una práctica altamente cáustica que no contribuye -efizcamente- con la formación de la conciencia de la gente.
Por su parte, los partidos políticos de oposición, sustraídos por lo menos en la formulación de ideas y del debate serio frente a la contradicción de las fuerzas, apuestan al deterioro gubernamental, con actuaciones solapadas, comunicados insustanciales y conferencias de prensa sin rumbo. El PRD, por ejemplo, en su afán esperanzador y en su fuero interno, sienten que el momento es provechoso por lo que no escatiman esfuerzos para la desaborida crítica permanente y para la presentación de sainetes. No obstante, la población ya tiene su medida, porque los gobiernos perredianos, han actuado -sin contemplación- a espaldas de la gente, que hoy sufre los efectos de una privatización criminal de algunos servicios públicos.
