Funcionarios corruptos
No bien habíamos publicado hace tres días un editorial tildando de torpes a los pícaros que por su codicia continúan delinquiendo a pesar de que decíamos que la mayoría de los delitos casi siempre tarde o temprano son descubiertos y a pesar de ello, los casos aumentaban, cuando aparece en nuestra colega La Prensa la denuncia y destitución de un funcionario y una funcionaria por supuestamente intentar el cobro de una coima en la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM).
Y conforme están las cosas no nos sorprendería que sigan surgiendo más casos nuevos en distintas entidades del Estado.
Si los jefes, ministros y directores de las entidades del Estado no ofrecen el ejemplo, como principal posibilidad de control de la desenfrenada carrera de algunos codiciosos que para ganar dinero cobran por los servicios que están obligados a prestar y por lo cual son pagados por el Gobierno Nacional, no sabemos en qué parará el país.
Ojalá lo ocurrido en la ANAM sirva de escarmiento, y que entiendan bien los posibles tentados a delinquir que, dentro de las circunstancias, no se puede ser pícaro sin ser torpe, y que hay que ser muy torpe para ser pícaro.
