Fusión de voluntades
La Asamblea Nacional aprobó en tercer debate un proyecto de ley que será de mucha ayuda en la lucha contra la delincuencia.
Se trata del proyecto Nº 209 que elaboró la Cruzada por la Paz, como un aporte ciudadano para tratar de reducir los niveles de violencia armada en las calles.
El 23 de mayo de 2009, la Cruzada entregó al presidente Ricardo Martinelli un documento de 14 páginas con normas que regulan la tenencia e importación de armas de fuego, municiones y materiales relacionados.
El documento es un ejemplo de lo que se puede lograr cuando los ciudadanos y las autoridades se unen en busca de soluciones a los problemas que aquejan al país.
Entre los aspectos relevantes del proyecto de ley destacan el que ningún menor de 21 años de edad podrá portar un arma en la República de Panamá y la creación de un registro nacional de armas de fuego.
Este registro estará bajo la tutela de la Dirección Institucional de Asuntos de Seguridad Pública (DIASP), una nueva institución que vendría a reemplazar el trabajo que realiza actualmente la Policía Nacional en este sentido.
También establece que todas las armas que ingresen al país para su venta deberán estar marcadas de fábrica con las siglas PTY, con lo cual se busca mantener un control de su procedencia.
La importancia del proyecto, que está a la espera de la sanción del presidente de la República, radica precisamente en que es el resultado de la voluntad de la ciudadanía y el Gobierno en ponerle un alto a la creciente violencia armada.
Es cierto que el principal problema en materia de seguridad es el de las armas ilegales y no las que se venden por los canales legales; sin embargo, este documento contribuirá a frenar el creciente armamentismo existente en el país.
Este proyecto viene a llenar un espacio en materia de control de armas y municiones, que clamaba ser saldado desde hace una década. La única nota discordante que deja esta fusión de voluntades es que su aprobación no caminó a la misma velocidad en que avanza la delincuencia.
