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Futuro político del país en manos de potenciales alianzas


El CD debe iniciar reuniones inmediatas y de seguimiento continuo, para fortalecer el futuro de su alianza política, asegurando la unidad de los partidos políticos que la terminen de conformar. Hoy, más que nunca, es relevante mantener unidos aquellos partidos amantes de la democracia. “La unión hace la fuerza”.

A manera de observación pienso que el partido Panameñísta, es el que más problemas puede dar; ya que tanto el CD como los arnulfistas, mantienen una aparente fisura que, en la medida en que no se resuelva con miras a los mejores intereses de la patria, la actual alianza y su ultimo agregado político, llegando el periodo electoral, podrían verse convertidos en un archipiélago políticamente inútil.

Si bien es cierto que el CD ha tratado de incrementar su número de adherentes, en algunos casos con ex miembros del partido más grande de la actual oposición que, frente a un futuro político incierto, sin pena laguna, volverían, muchos sino todos, al regazo de su antiguo colectivo; ello, sin contar los que solo están dentro del CD en función de infiltrados. Táctica, aparentemente, muy común de dicha agrupación. Otros más podrían huir frente a mejores horizontes, ante nuevas posibilidades potencialmente factibles.

Todo lo anterior considerando un PP volviendo con su antiguo aliado al que, tácticamente abandonó, seguramente, dejando la puerta entreabierta; muy natural, previendo la filosofía que, se dice, siempre han seguido ávidamente: “El fin justifica los medios”.

El otro fenómeno potencial sería el partido político que desean conformar los sindicalistas de la educación y la construcción.

¡Solo en Panamá! Agrupaciones conocidas por su negativo actuar (vandalaje, etc.) en las calles del país y la otra, más que responsable de la creciente debilidad de una educación pública, tristemente inefectiva y decadente, puedan aspirar, con niveles de oportunidad, a conformar un partido político y la posibilidad de llegar a gobernar nuestro confuso Panamá. Consideremos la lógica, de que una probable alianza de los tres sería factible.

El archipiélago también puede resurgir. ¿Qué queremos Panamá? ¿El divisionismo partidista?

Piense señor Presidente y comience, junto a los arnulfistas, a encontrar acuerdos justos que ambos merecen y así llegar más cerca de un Cambio que, a nuestro juicio, todavía está muy lejos de convertirse en realidad perseverante y necesaria para el país. Educación, orden, vial, seguridad, equidad y transparencia, son algunos elementos del cambio por usted prometido.