Ganó Panamá
Los panameños hemos ejercido el derecho al voto, esta decisión ya sea que favorezca o no al candidato de su elección, hoy tenemos una nueva realidad. Los istmeños levantamos la voz y decidimos quién queremos que nos gobierne. Ahora es tiempo de trabajar, de seguir adelante, de unirnos como ciudadanos, como hermanos.
Hubo irregularidades pero sin mayores méritos para empañar las elecciones, la voluntad popular aún sin una mayor perfección fue signada por los votantes. El temor se apoderó de mucha gente, ya que los rumores de mentes diabólicas diagnosticaban que ocurrirían muchos desastres. Muchos pensaban en la pérdida de su trabajo.
Los odios y rencores deben quedar atrás, la familia se debe reconciliar en el caso de diferencias electorales. De igual forma, los integrantes de los diferentes partidos políticos. Hasta los empresarios y dueños de medios, que como seres humanos tuvieron sus inclinaciones hacia simpatizantes que aspiraban a una posición política. Cualquiera que sea la razón de ese apoyo, debemos sepultar, pero tomarlo en cuenta para una próxima contienda. Ahora bien, se tiene el derecho de impugnar o llevar a la justicia cuando se trate de violación a los derechos individuales o colectivos.
De parte de los más humildes y de clase media, la lucha por lograr la comida, la ropa y necesidades básicas sigue. Los conductores continuarán en la lucha contra el alza del combustible, los obreros en mejorar su salario y los educadores por sus $300 de aumento.
Muchos tienen la esperanza de lograr un buen trabajo con el Gobierno, aquellos de los partidos opositores al ganador, ven que se les ha ido la posibilidad. Tenemos que trabajar, ya que de ello depende el sustento que cubrirá nuestras necesidades.
Ojalá las promesas ofrecidas por el candidato ganador se cumplan y de ello seremos fieles vigilantes.
La pregunta es si las graves denuncias que se dieron serán investigadas y hasta qué punto afectará el futuro del país. Igual, habrá entendimiento entre los obreros de la construcción con la Capac o seguirá el país perdiendo con las huelgas.
El Pacto Ético no se respetó, entonces para qué firmar un documento que deja en ridículo a la sociedad panameña y es un pésimo ejemplo para las presentes y futuras generaciones.
Hay que actualizar y renovar a nuestro Tribunal Electoral, las reglas deben ser más exigentes, control de gastos y mayor igualdad entre los candidatos. Un perfil superior.
Ejercimos la democracia y tenemos que respetar la decisión de las mayorías, aunque a pesar de todos los errores, ganó Panamá en las elecciones.