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Gasto electoral


Ser candidato a un cargo de elección popular en Panamá es cada vez más caro, prácticamente inaccesible para los pobres, y convierte las aspiraciones de los políticos jóvenes, no adscritos a partidos tradicionales, en un espejismo social en caso de no contar siquiera con "amigos ricos" que los apoyen. Mientras el sistema democrático amplía -en teoría- la participación política, los costos económicos la restringen en campaña. Tal fue el balance que quedó en la sociedad panameña tras las pasadas elecciones, consideradas "atípicas" debido a los altos costos ejecutados durante la campaña. La financiación estatal y privada de las campañas electorales se ha tornado en un debate nacional, puesto que por estos días todos los sectores discuten las reformas sobre los topes legales que se desean imponer a las campañas políticas. En medio del pugilato, surge una propuesta del Tribunal Electoral para regular la actuación de los medios de comunicación social en la película. En la práctica, apenas obtienen un 30% de todo el dinero que se invierte, tanto en primarias como en elecciones generales. El grueso de este porcentaje se lo lleva la televisión, por supuesto, y quienes menos ven son los medios impresos y menos aún las empresas radiales. ¿El otro 70% a dónde va? ¿Quién regula su destino final y, peor aún, su procedencia? El problema de fondo no será la cifra tope que logre consenso, si no qué hacer para garantizar (2014) la participación justa y equitativa para todos los grupos políticos. Preocupación que está inserta en la mente de los sectores que jamás tendrán el capital necesario para enfrentar el faraónico panorama del gasto electoral, pues no representan a los grupos de poder económico del país. Hasta el momento el debate ofrece pocas esperanzas de llegar a conclusiones que puedan solucionar la falta de equilibrio en las oportunidades de los candidatos. Menos aún resolver la falta de transparencia de las donaciones privadas. Además, esto es lo esencial, cómo convencer a los contribuyentes de que tengamos que seguir financiando campañas de políticos desprestigiados.