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Generaciones: La belleza de las cosas simples


Julián P. Palacios P. (opinion@epasa.com) / Colaborador.

Ayer estábamos conversando sobre los juegos que practicábamos cuando éramos niños; recordamos juegos como la lata, burrito, cuatro esquinas, trompo, saltar la soga, pan con queso, guacho o simplemente sentarse a conversar con los amigos hasta que nos llamaran con un grito o un silbido y salíamos despavoridos porque sabíamos que si no llegábamos rápido, lo que venía era un “concierto de correa”. Esa era otra generación.

La de hoy es una generación tecnológica; tienen múltiples opciones y si se aburren de un juego, simplemente pueden pasar a otro cambiando el CD del PlayStation o incluso el app en el celular; ahora, me parece que las generaciones anteriores eran más felices.

La capacidad de tener variedad de opciones da como resultado un alto grado de consumismo y la gente siempre está disconforme con lo que tiene; anteriormente tenías teléfono y punto, tenías un carro o televisor. Hoy día te gastas un dineral comprando un celular que sabes que en tres meses ya estará obsoleto; compras un televisor y ese mismo en un par de meses no estará a la venta, pues ya salió la nueva versión. Siempre encuentras una característica nueva que quieres y aunque digas que no, eso puede causarte ansiedad. Estas cosas generalmente se compran con dinero.

Volvamos al comienzo de este escrito. Hay muchas cosas simples que llegan a mucha gente; miremos los cuatro deportes más practicados en el mundo: fútbol, béisbol, baloncesto y fútbol americano. Tres de estos son muy sencillos: un balón, dos metas y el objetivo es anotar en el arco contrario; son conceptos muy simples, pero mueven multitudes ¿No lo creen así?

Las cosas simples realmente nos llenan más; ¿no te ha pasado que disfrutas un domingo en la mañana en que solo te levantas, sacas a pasear al perro y listo?; preparas su sencillo desayuno y te mantienes cómodamente vestido en tu casa; nada de preocuparte por rasurarte o estar presentable y las mujeres pueden estar sin maquillaje y así lucir su belleza natural. De verdad que es agradable, ¿cierto?

También podemos ver un niño; en su inocencia tiende a jugar con cualquier cosa y muchas veces no le importa nada cuánto costó o que juguete es. Yo he visto niños abrir regalos muy costosos y quedarse jugando con la caja; lo importante no es lo que cuesta, sino el valor que se le puede dar.

Hoy te invito a que disfrutes las cosas simples de la vida, busques la belleza en las cosas cotidianas como un soleado amanecer, el canto de los pájaros, compartir un rato con la familia y hasta poder tener un momento para meditar y conversar contigo mismo. Apreciando las cosas simples, te darás cuenta de que en realidad tienes una riqueza incalculable.

Colaborador.

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Lunes 17 de agosto de 2026