Genocidio armenio
Miembro del Center on Global Prosperity, de Oakland, California
Cuenta Daniel Vittar que Lucin Khatcherian tiene el pelo blanco y el rostro ajado, y no es para menos, ya que, con 105 años, es una de las pocas sobrevivientes del macabro “genocidio armenio”. Allí perdió, muy pequeña, a su madre y después a su padre, y sus hermanos se dispersaron por un mundo lleno de convulsiones. Es la única sobreviviente que vive en Argentina, y una de las pocas en el mundo, de esa aberrante masacre ocurrida en 1915 cuando el Imperio otomano dio la orden de deportar a todos los armenios. Entonces Lucin tenía 6 años y vivía feliz en una enorme casa en Aintab.
El fatídico 24 de abril de 1915, las tropas turcas detuvieron a 235 intelectuales de la comunidad de armenios en Estambul. Luego se sucedieron asesinatos, violaciones, decapitaciones y desolación cuando los soldados arrasaron las aldeas armenias. En deportaciones masivas, las tropas llevaron a los armenios por desiertos que no soportaron los más débiles. Según el Gobierno turco, lo sucedido en 1915 fue una guerra civil en la que murieron unas 500,000 personas. Según Armenia y muchos historiadores, entre 1915 y 1917 la población armenia de Anatolia y Cilicia, entonces bajo el Imperio otomano, se vio forzada al exilio y 1.5 millones de armenios fueron abatidos en el camino y en campamentos.
Lucin hoy tiene dos hijos, 5 nietos y 8 bisnietos y consiguió la paz que buscaba, pero siempre con el dolor que le dejó el genocidio. Así y todo asegura que “¿rencor?, no” tiene. Porque el perdón es de los sabios, no de los “poderosos”. Pero parece que sí tiene rencor el Gobierno de Turquía, pues no se entiende o, mejor dicho, sí se entiende que un gobierno que pretende imponerse coactivamente sobre las personas siga con el mismo discurso.
No se aplaca la furia de este Gobierno luego del reconocimiento explícito del primer genocidio del siglo XX por parte del papa Francisco en días pasados. El premier turco definió las declaraciones de Francisco como inapropiadas y facciosas. Aunque más duro fue el ministro para Asuntos Europeos, quien dijo que el papa había hablado de esa forma porque viene de la Argentina, un país que acogió a los nazis y en el que la diáspora armenia domina el mundo de la prensa y de los negocios.
Pero ya Juan Pablo II había definido esta masacre como el primer genocidio del siglo XX en 2001, en una declaración junto al patriarca de los armenios, Karekin II, sin embargo, no hubo una reacción tan dura del Gobierno turco, porque hace 14 años había en ese país una situación política muy distinta con un gobierno no tan propenso al autoritarismo.