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¡Gobernantes sin arrogancias!


Panamá, 21 años después de restablecerse la democracia en el país, aún sigue pendiente de un gobierno que promueva el “rescate y afirmación de la República”. Vale decir, de la acción de gobernantes que permitan ver y palpar la transformación del país. Mandatarios capaces que dirijan esa enorme tarea sin dejar de ser sencillos; líderes que logren acelerar la revolución pacífica y permanezcan plácidos. Un nuevo tipo de jefe de Estado panameño que no ordene, sino decida; cuya autoridad no descanse en la fuerza ni en la arrogancia, sino en el conocimiento y la solvencia moral; que salga del poder en igual condición como cuando lo recibió; tan bondadoso como entró en él, tan sensible a la justicia como cuando se inició en la campaña política.

En Panamá todavía quedan hombres que llenan este cometido; y el pueblo espera confiado que aparezcan pronto y se activen en la política de Estado. Necesitamos gobernantes que representen un jalón en la historia panameña; que capten el momento histórico que vivimos y la necesidad de llevar firme el timón de la democracia y de la libertad, como único norte que puede hacer de nuestro país una de las grandes naciones del futuro. Que su valor sea el respeto a las instituciones, promoviendo ese sano principio para que nuestro país se acostumbre a no seguir hombres sino respetar instituciones.

Dirigentes que comprendan también la necesidad de la evolución política, social y económica de la nación y que pongan todos sus esfuerzos y todos sus conocimientos en asegurar la estabilidad política dentro de la democracia y, al mismo tiempo, mejorar las condiciones culturales, sociales y económicas de nuestro pueblo, fundando así la única base sólida de todas las naciones grandes. Necesitamos en Panamá (hoy más que nunca), gonfalones de la causa democrática. Gobernantes que abran brecha de libertad y de justicia social. Y que lo hagan con inteligencia, con valor, con decisión, con habilidad de estadistas de altos quilates.

Empezando un nuevo capítulo en nuestro devenir republicano, a partir del 1 de julio de 2014 (como auténtico gobernante democrático), urge tener a un guía, a un presidente que experimente el deseo de compartir con los compañeros de América sus experiencias. Porque, bajo un liderato progresista, sin duda alguna, Panamá avanzará vigorosa y exitosamente atestiguando a las palabras del gran estadista estadounidense, Franklin Delano Roosevelt, que “la democracia es la única forma de sociedad que garantiza a cada nueva generación de hombres, el derecho de imaginar y de iniciar esfuerzos para lograr un mundo mejor”.

Pedagogo, Escritor, Diplomático.