Gobierno con el ‘go’ del cielo
Como consejera espiritual de Puerta de Esperanza, y que escucho a todo el que me llama de cualquier iglesia, concilio o denominación, he atendido a personas que se sienten decepcionadas y a otras muy efusivas por el resultado de las elecciones presidenciales. Quiero decirles a ambos que el resultado de las elecciones tuvo la intervención de Dios. Es cierto que muchos cristianos consideraron que el negocio del alcohol, que produce tanto dolor y luto en las familias, no es cónsono con una intervención de Dios. Antes de las elecciones yo publiqué en mi muro el mensaje que Dios nos dio mientras orábamos por el torneo electoral, días antes de los comicios, Isaías 45. Para el que no conoce de las escrituras bíblicas o para el que no ha orado por este tema, el mensaje es confuso y está escondido para su entendimiento.
CONFIEMOS QUE DIOS NO SE EQUIVOCA... RECUERDEN QUE EL HOMBRE ES SOLO CARNE. NO DEJEMOS LA ORACIÓN COMO ÚLTIMA OPCIÓN...
Cien años antes, el profeta Isaías escribe acerca de un rey persa llamado Ciro que daría libertad a los cautivos de su pueblo, Isaías capítulo 45, fue escrito 100 años antes de que Ciro naciera y estuviera gobernando a Judá e Israel, en la sucesión de eventos después de la gran invasión del rey Nabucodonosor de Babilonia. Cuando a Ciro se le leyó la profecía de Isaías 45, donde un Dios desconocido para él le llama por su nombre y le dice “Mi Ungido”, fue un vuelco lo que hubo en el corazón del rey, porque dice que gobernaría en equidad y que Dios lo llevará de su mano. Para los hebreos del momento, esto era imposible de creer, que Dios tomara a un impío para que los gobernara y le dijera “Mi Ungido”.
Los hombres son solo eso, hombres, pero en las manos de Dios piedras preciosas. Por los azares de la vida y por la voluntad de Dios he tenido en mis manos expedientes que me dan fe de que todos los hombres tienen defectos y algunos muy graves, gobernantes de la cosa pública y gobernantes de la Iglesia, como quien dice: a mí nadie me echa cuento. Es por ello que prefiero confiar más en Dios, a los decepcionados les digo: confiemos que Dios no se equivoca y a los eufóricos: recuerden que el hombre es solo carne. No dejemos la oración como última opción, es la herramienta más útil a favor de la paz y la equidad para todos. Dios Bendiga a Panamá.