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Golpes y tiros

Por: Redacción 11/08/2013

REDACCION / PANAMA AMERICA

Las expresiones de un sindicalista sin relevancia sobre uso de violencia armada en las elecciones de 2014 podrían ser una trivialidad anecdótica. Pero esta incitación a la violencia tipificada por el Código Penal fue manifestada en presencia del candidato presidencial del PRD, Juan Carlos Navarro, y el presidente del PP, Milton Henríquez, sin que los inmutara.

El artículo 390 del Código Penal establece: “Quien públicamente incite a cometer delito será sancionado con prisión de uno a tres años o su equivalente en días-multa o arresto de fines de semana”. Sobre este sujeto se ha interpuesto una denuncia por supuesto delito de hostigamiento y agresión física contra familiares en la Fiscalía de Asuntos de Familia y el Menor. El Código Penal, en el Artículo 135, señala que “quien sin intención de matar cause a otro un daño corporal o psíquico que lo incapacite por un tiempo entre 30 y 60 días será sancionado con prisión de dos a tres años o su equivalente a días-multa o arresto de fines de semana”.

Las autoridades analizarán la situación del imputado, agravada por la presunta apología del delito. Desde el punto de vista político, resulta inaceptable que representantes de la oposición participen en cónclaves de tipo conspirativo contra el sistema democrático en los que se considere de alguna manera llegar a la utilización de violencia armada.

Esto representaría un retorno a la época de la dictadura militar en la que se recurrió a diversas expresiones lesivas al orden constitucional para burlar la voluntad popular. El PRD ha asegurado, a partir de la década de 1990, que se asocia y respeta la democracia. Sin embargo, la presencia de Navarro en esta incalificable reunión donde se llegó a insinuar un golpe de Estado llena de incertidumbre a la opinión pública.

El partido ha firmado el Pacto Ético Electoral, pero en los hechos está negando ese acuoso compromiso con una sucesión de episodios que desembocan ahora en lanzamientos de tiros contra la democracia. La historia demuestra que en Panamá los votos han reemplazado definitivamente a las botas. El candidato del PRD escamotea sistemáticamente dar luces sobre los incidentes producidos entre miembros del gremio político acerca de amenazas, tráfico de drogas, y otros episodios internos que se agazapan sin ser erradicados.

La apología del delito demanda esclarecimientos inmediatos y puntuales. Los frentes políticos solo pueden organizarse dentro de estrictos parámetros constitucionales. Si se convierten en antros golpistas merecen el repudio enérgico del pueblo que no dará un paso atrás en defensa del sistema democrático. Dime con quién andas y te diré quién eres. Este popular refrán involucra a los políticos que andan en compañías indeseables.

El llamado pacto ético está en andrajos por el comportamiento contradictorio de los partidos suscriptores. Lo que subsiste es el imperio categórico de las leyes penales y electorales. Este es el momento de cerrar filas contra los que añoran las botas para reemplazar a los votos. Su desesperación los pone al desnudo. Las pesadillas políticas los atormentan. La correcta instrumentación de las leyes debe despertarlos y poner en su lugar a los apologistas del delito y sus cómplices.

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Viernes 14 de agosto de 2026