Grandes gobernantes de Panamá
Panamá es una nación pequeña, pero de grandes hombres. Son incontables las acciones nacionalistas. También se han cometido lamentables errores por estar a la sombra del Pentágono. Por ejemplo, Panamá le declaró la guerra a Alemania unas horas antes que Estados Unidos. Siempre anda con la manta arrastrando decía, en forma jocosa, el profesor César Quintero. Disculpas. Tratemos de tomar en serio este ejercicio literario.
HAN REELIGIDO SUS ÚLTIMOS PRESIDENTES, PUES UN EQUIPO DE TRABAJO QUE YA CONOCE SUS FUNCIONES PUEDE RESULTAR MÁS BENEFICIOSO PARA EL MANEJO DE LA COSA PÚBLICA. ADEMÁS LOS PLANES DECENALES SON MEJORES, SOBRE TODO EN EL PLANO EDUCATIVO Y AGROINDUSTRIAL.
Belisario Porras lloró la humillación de Norteamérica cuando, en una ocasión, desarmaron la Policía Nacional. Sin embargo, supo manejarse con el imperio para lograr un gran avance para el país.
Omar Torrijos lloró copiosamente cuando se aprobaron los tratados que indicaban que 23 años después revertiría el Canal a Panamá, cuenta Jimmy Carter.
Me imagino que gobernar es como navegar un cayuco por un río caudaloso. A veces tranquilo, sin faltar repentinos rápidos que se traducirían en los comentarios malintencionados, que al final le hacen daño a toda una sociedad.
Existe un trabajo del historiador Celestino Araúz sobre Carlos A. Mendoza, un gobernante insigne, en los primeros años de la nación (publicado por el Órgano Judicial), en el que se demuestra que los Estados Unidos, desde comienzos de la República, ha estado influyendo, no abiertamente, sino manejando tentáculos de poder, para hacernos creer que la reelección presidencial es perjudicial para Panamá, mas no así para ellos. Han reelegido sus últimos presidentes, pues un equipo de trabajo que ya conoce sus funciones puede resultar más beneficioso para el manejo de la cosa pública. Además, los planes decenales son mejores, sobre todo en el plano educativo y agroindustrial. China comunista, hace cuarenta años, era uno de los países más pobres del mundo. Se ha convertido en una de las economías más florecientes, según describe Tim Harford, en su libro “El Economista Camuflado”.
Los norteamericanos, quienes han tratado de dirigir nuestros pensamientos, se llevaron una sorpresa cuando decían que no sabríamos administrar la magna obra. La Autoridad del Canal de Panamá lo ha hecho en forma excelente. Decisión clave: sacaron la política de ese ámbito. Muy bien: esa es la gallinita de los huevos de oro.
Recordamos que en la campaña de 2004, que ganó Martín Torrijos, al reconocer el triunfo el candidato perdedor, una periodista preguntó: ¿Está llorando señor (Ricardo) Martinelli? –Respondió- Porque no sabía que había tanta pobreza en Panamá-. Su partido sacó dos diputados: sobrevivió a las reglas del Tribunal Electoral. Se comenta que este periodo en que ha gobernado ha sido uno de los de más crecimiento y desarrollo: aumento del turismo, metrobús, construcción de importantes puentes, aeropuertos, tren eléctrico conocido como metro, becas universales, computadoras para cada estudiante de secundaria y algo que dudábamos: ricos en el poder implementan el programa de asistencia social más grande jamás visto, el llamado cien para los setenta, que involucra millones, millones y millones del erario público.
Un Gobierno con medidas socialistas, me decía, allá en Portobelo, el profesor José Ángel Sanguillén, quien fue becado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a través del Ministerio de Educación, para estudiar en Italia, y perteneció a la directiva del movimiento magisterial 1978-1979 en la Asociación de Profesores que dirigió Julio César Ortiz, y chocó con la ministra Susana Richa de Torrijos diciéndole más o menos: “No queremos prebendas, queremos que los puestos vayan a concurso”. Elogiaba los avances educativos que había implementado Lucy Molinar.
Recuerdo una mañana que le dije sorprendido: “Comenzaron a construir el metro, han roto toda la ciudad. Martinelli es valiente”. Soltó una carcajada y me dijo: “Solo un loco se atreve a hacer eso”.
Pasadas las elecciones, hemos escuchado varias discusiones de personas de largo recorrido por la vida haciendo notar los avances logrados en este periodo de gobierno. Ahora entiendo la frase sabia que dijo el mandatario: “A veces se pierde para ganar”. Se siente el agradecimiento del pueblo panameño.