Grandes gobernantes de Panamá
Panamá es una nación pequeña, pero de grandes hombres. Belisario Porras lloró la humillación de Norteamérica cuando, en una ocasión, desarmaron a la Policía Nacional. Sin embargo, supo manejarse con el imperio para lograr un gran avance para el país.
Omar Torrijos lloró copiosamente cuando se aprobaron los tratados que indicaban que 23 años después, revertiría el Canal a Panamá, cuenta Jimmy Carter.
Los norteamericanos, quienes han tratado de dirigir nuestra política, se llevaron una sorpresa. Decían que no sabríamos administrar la magna obra. La Autoridad del Canal de Panamá lo ha hecho en forma excelente. Decisión clave: sacaron la política de ese ámbito.
Recordamos que en la campaña de 2004, que ganó Martín Torrijos, al reconocer el triunfo, una periodista preguntó: ¿Está llorando, señor Martinelli? ?Respondió- Porque no sabía que había tanta pobreza en Panamá-. Su partido sacó algunos diputados, por lo que subrevivió a las reglas del Tribunal Electoral. Se comenta que el periodo en que gobernó, ha sido uno de los de más crecimiento y desarrollo: aumento del turismo, metrobús, construcción de importantes puentes, aeropuertos, tren eléctrico conocido como metro, becas universales, computadoras para cada estudiante de secundaria y algo que dudábamos: ricos en el poder, implementan el programa de asistencia social más grande, jamás visto, el llamado 100 para los 70 que involucra millones, millones y millones del erario público. Un Gobierno con medidas socialistas, me decía el profesor José Ángel Sanguillén, allá en Portobelo, quien fue becado por la O.I.T. a través del Ministerio de Educación, para estudiar en Italia, perteneció a la directiva del movimiento magisterial 1978-1979 en la Asociación de Profesores, que dirigió Julio César Ortiz, chocando con la ministra Susana Richa de Torrijos diciéndole más o menos: "No queremos prebendas, queremos que los puestos vayan a concurso". Elogiaba los avances educativos que había implementado Lucy Molinar.
Recuerdo una mañana que le dije sorprendido: "Comenzaron a construir el metro, han roto toda la ciudad. Martinelli es valiente". Soltó una carcajada y me dijo: "Solo un loco se atreve a hacer eso".
Pasadas las elecciones, escuchamos varias discusiones de personas de largo recorrido por la vida, haciendo notar los avances logrados en ese periodo de gobierno. Ahora entiendo la frase sabia que dijo el exmandatario: "A veces se pierde para ganar". Se siente el agradecimiento del pueblo panameño.