Grandes partidos políticos: ¿tradicionales o de liderazgo?
Resulta de cierta forma contradictorio este título, pero es una verdad de apuño en nuestro país, y la principal causa, por la que partidos como el Panameñista y PRD, huérfanos de verdaderos líderes, tengan que recurrir a difuntos como el Dr. Arnulfo Arias y al dictador Omar Torrijos, respectivamente, para recordar a sus miembros que todavía están vigentes, evidenciando así, la peor crisis interna a la que se han enfrentado y sin un líder para guiarlos a su hipotética unidad.
Olvidan que se necesitan verdaderos adalides políticos, hombres o mujeres que reúnan características personales extraordinarias, así como el carisma requerido para crear el misticismo y la adhesión de sus seguidores a sus partidos. Contrario a lo que sí representa el actual Presidente, quien además de su fuerza y carácter revolucionario, posee lo que se necesita, una personalidad carismática, autoritaria y dominadora, cualidades fundamentales para romper viejas costumbres y paradigmas, o como decía Don José Salvador Muñoz, hacer un verdadero Revolcón, cambios radicales comprometidos solo con los panameños más necesitados.
Ricardo Martinelli, representa el líder que necesitaba no un partido, sino nuestro país, sin compromisos con intereses económicos, políticos o de otra índole, que recuperó la credibilidad y la confianza perdida de los panameños, quien a pesar de las campañas y ataques emprendidos desde el día uno de su gobierno, sigue solo comprometido con el cambio, y a diferencia de quienes lo precedieron, lo está haciendo con hechos y no con discursos demagógicos, con obras que serán históricas, y se ha atrevido a ponerle el cascabel a los cocotudos que se creen los dueños de este país, y que a pesar de la insistencia en injuriarlo a través de los medios de comunicación que ellos dominan, la ciudadanía sí lo reconoce como el líder que representa sus intereses y necesidades.
Solo un poco de sentido común, demuestra que no existe la tan cacareada crisis institucional, como a través de la desinformación nos tratan de vender los sicarios del periodismo criollo. Por qué no hablan de la real crisis de valores morales y éticos que está afectando a la sociedad panameña, incluyéndolos a ellos, y solo se dedican consuetudinariamente a explotar el morbo, para favorecer los intereses de sus amos ricos, que hoy tienen que pagar más impuestos.
¿Qué pasó con la ética del periodista? ¿Por qué prefieren venderse a los dueños de los medios de comunicación, dejando al pueblo huérfano de una información veraz, objetiva y cónsona con la realidad? Pues simplemente porque es innegable el hecho de que estos medios representan un factor determinante e influyente en la política y, sobre todo, en los procesos electorales. Hagan un ejercicio sencillo, revisen los medios de comunicación que manejan los grupos económicos poderosos de este país, desde el 2009 a la fecha, y podrán darse cuenta con claridad meridiana de qué estamos hablando, hacia dónde han apuntado y apuntan sus constantes ataques, iniciando prematuramente la campaña electorera para el 2014.
Por lo anterior es oportuna la ocasión para hacer un llamado a la reflexión al Colegio Nacional de Periodistas, sobre el ejercicio del periodismo en nuestro país, porque la percepción generalizada es que han desviado el real y verdadero periodismo hacia un medio inescrupuloso, sin ética y responsabilidad social, que se aprovecha del morbo, del dolor y de los malos momentos para satisfacer los intereses particulares de sus patronos, que solo buscan el lado negativo de las informaciones, el lado perverso, olvidando que se han constituido en una plaga para el periodismo, contraria a lo que simboliza la libertad de expresión.
Finalmente, invito y lanzo un reto a esos periodistas, sobre todo a los que se autodenominan investigativos, para que dejen a un lado el periodismo amarillista y dejen de engañar al pueblo, y por el respeto que nos merecemos todos, hagan un análisis serio, responsable y objetivo, de las ejecutorias que realizaron los últimos tres presidentes, durante sus tres primeros años de gobierno y hacia qué sectores de la sociedad panameña fueron dirigidas, y las comparen con las realizadas por el gobierno dirigido por un verdadero líder, Ricardo Martinelli Berrocal. Y lo más importante, que se atrevan a hacerlas públicas.
Servidor Público de Panamá
