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Grandes problemas en el Seguro


Después de tantos años que trabajé en el Seguro Social, no logro comprender por qué no se logran solucionar los problemas que atañen al Seguro para agilizar la atención, para que no falten medicinas, para que los exámenes solicitados por los médicos se hagan con prontitud y, sobre todo, para que exista una satisfacción por encontrar en la institución lo que merecemos los asegurados. Es increíble como todos emiten quejas sobre el Seguro ya que no se logra conseguir una cita pronta con los especialistas y la gente pobre no consigue medicamentos que deben comprar privadamente con el consabido sacrificio.

En otras ocasiones he escrito sobre la falta de especialistas en Panamá y que las autoridades tratan de solucionar trayéndolos del extranjero, situación que no es muy aceptable ya que están llevando la situación equivocadamente. A pesar de que las autoridades insisten en que han abierto varias plazas para Residencias, tengo entendido que en Radiología solo abrieron dos, lo que, evidentemente no soluciona la falta de ellos en las instituciones de salud. Me pregunto por qué no se llaman a concurso, por lo menos cinco cada año para llenar las necesidades reales.

Por otro lado, los de compras no están capacitados para programar la consecución de medicamentos de manera que no falten y eso trae el desabastecimiento. Pero hay algo importante que no toman en cuenta los Directores que llegan al Seguro: el exceso de beneficiarios que llena la institución haciendo que los asegurados no reciban correctamente la atención de salud. Omar Torrijos lo puso sin pensar en las consecuencias. Los beneficiarios más que doblan a los que cotizan y ocupan las camas, reciben tratamientos, exámenes, medicinas y todo igual que los que pagan. Lo peor es que los que menos cotizan son los que más beneficiarios inscriben: reciben salario de 300 balboas y tienen 5 o 7 hijos y padres y esposa. Señores, eso no es posible y acabaremos con la institución que se creó con otros objetivos.

Las autoridades tienen la obligación de encontrar la solución al problema del Seguro y, si hay que modificar la ley de los beneficiarios, que se haga, pero hay que regularlo con la intención de salvar al Seguro y que el Gobierno Central cargue con la obligación de dar salud a los demás. Si logramos esto, habremos salvado la institución. Hasta cuándo eludimos la responsabilidad y le retornamos la autonomía al Seguro y lo utilizamos para lo que fue creado. Hagamos esto y vean como logramos una atención médica, sin espera, con cuarto de urgencia organizado y existencia de todo, sobre todo sin tantas quejas.