Grúas y autos
La Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre informa que en fecha próxima se reunirá con representantes de empresas del servicio de grúas interesadas en participar en el traslado, almacenaje y custodia de vehículos removidos por infracciones de tránsito. La ATTT parte del supuesto derecho, que no contempla el reglamento de tránsito, sobre uso de grúas.
Aspira a perfeccionar los servicios de grúas sin considerar que la capital está convulsionada por las obras de infraestructura y que los usuarios tienen muy pocos espacios para el estacionamiento de autos. Adoptar decisiones radicales, como la remoción de autos mal estacionados, que representa un costo de cerca de 80 dólares, agravado por el estrés del rescate del vehículo, perjudica los derechos humanos de los panameños.
Por lo demás, la ATTT debió empezar por convocar a todas las empresas del ramo y no hacerlo meses después que hay compañías autorizadas para llevarse los vehículos y depositarlos en locales improvisados que no se distinguen por la higiene del terreno. La Defensoría de los Derechos Humanos y la Asep deberían estar presentes en esa reunión de la ATTT en salvaguarda de los usuarios que circulan con explicables dificultades por las calles de la capital.
Las transformaciones de orden urbano se llevan a cabo a todo vapor. Los cambios tienen como meta primordial aliviar los tranques con la puesta en acción de modernos puentes y trincheras y la circulación rápida del metro. Se contará con más unidades del servicio de metrobús o se contará con otras empresas. La Alcaldía sacó a licitación la construcción de estacionamientos subterráneos. La ciudad cambiará la fisonomía de la circulación de los vehículos en horas pico.
Entretanto, hay que considerar la difícil situación actual y contribuir a solucionarla con medidas cónsonas con el contexto urbano. Hay ocasiones en que el estacionamiento en las calles es inducido por la inexistencia de estacionamientos privados para aparcar el carro. Se puede aceptar la imposición de boletas por mal estacionamiento en casos de extrema inaceptabilidad por entorpecimiento de la circulación.
Sin embargo, no es conducente prohibir el estacionamiento en la forma en que se viene haciendo. Sería conveniente que las autoridades de la ATTT hicieran recorridos, por ejemplo, en los centros de salud públicos, como la CSS y el Hospital Santo Tomás, para que comprueben la ausencia de estacionamientos en las calles adyacentes. Es extraordinaria la cantidad de carros que duermen al pie de los edificios de apartamentos porque los estacionamientos internos no se dan abasto.
Estamos actuando al revés. El reglamento no debe adecuarse solo al servicio de grúas. El reglamento debe adecuarse a los trastornos de los usuarios que, si tienen auto propio, no encuentran dónde estacionarse sin incurrir en infracciones. Los taxistas tienen un desempeño irregular. Los buses se movilizan lentamente por los tranques. Si las grúas se llevan los autos sin indicar a dónde los trasladan, se está agravando mucho más la salud mental y los desembolsos económicos por el rescate del auto por el inflado precio de un servicio de grúas no autorizado por el dueño del vehículo.