Grupos de Whatsapp
Periodista/ccs@solidarios.org.es
Los avances tecnológicos conllevan sus riesgos y, dependiendo de en manos de quién estén y del uso que se les dé, pueden ser una herramienta muy útil para simplificar procesos, acortar distancias y ahorrar tiempo o convertirse en un problema y conseguir el efecto contrario.
Las redes sociales, y en especial las que hacen referencias a aplicaciones de mensajería telefónica, están completamente incorporadas a nuestras vidas.
Resulta curioso que las advertencias sobre tecnología parece que solo van dirigidas a iniciados en la materia o a menores ansiosos de ella a todas horas, pero el acceso sencillo y masivo de los avances técnicos ha puesto al descubierto sus inconvenientes. Por ejemplo, el uso que hacen los adultos de estas aplicaciones cuando forman parte de grupos de interés común en el ámbito escolar, puede traer problemas.
En los primeros años de escolarización, los mensajes grupales se asemejan a una Wikipedia sobre los asuntos más diversos de los niños (ropa, meriendas, juegos… y en el fondo son utilizados más para las relaciones sociales de los padres que para resolver cuestiones de los hijos). Con el paso de los años, la herramienta pasa a ser un alivio para los retrasos a la hora de recogerlos del colegio, un salvavidas para controlar los deberes de los más despistados y una perfecta agenda de cumpleaños y actividades extraescolares. A medida que crecen, controlar el horario de regreso, las compañías y hasta acercárseles con un tipo de relación distinta forman parte del uso reconocido y habitual.
Es ese uso indiscriminado el que da lugar a problemas que en muchas ocasiones sobrepasan el ámbito escolar. Por un lado, se corta de raíz la autonomía de los niños y se difumina su responsabilidad con las tareas escolares al estar continuamente controlándolos. Por otro lado, cualquier incidente en el colegio puede leerse fuera de contexto en un mensaje telefónico y derivar en un conflicto entre familias que hubiera quedado resuelto en el centro escolar de no haber trascendido a los grupos de mensajes. Por último, cualquier malentendido con el profesorado puede llegar a convertirse en un linchamiento casi público de estos.
Por todas estas situaciones, las charlas con los padres de principio de curso en muchos centros escolares hacen ya hincapié en estos aspectos, destacando las virtudes que da la tecnología, pero también alertando de sus peligros. Es fundamental que el sentido común y la comunicación directa con el colegio siempre sean la prioridad antes de poner en común cuestiones particulares en grupos de mensajes si lo que se quiere es afrontar un problema y resolverlo.