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Guerra comercial: disiente y pagarás

Por: Redacción 06/11/2015

Un fantasma recorre Europa, es el fantasma de la corrupción. Pero ¿son corruptos los europeos? O, mejor dicho, ¿de verdad son  tan  corruptos como afirman algunos? Lo cierto es que desde hace más de una década los escándalos financieros, las denuncias por irregularidades económicas y blanqueo de dinero de las temibles y prolíficas mafias empañan el horizonte del hasta ahora  honrado,  cuando no intachable,  Viejo Continente.

La fuerza, la cohesión de los europeos, empezó a preocupar, allá por los años 70 del siglo pasado, a sus amigos y aliados de allende. Una Europa fuerte sí, pero una Europa  protagonista,  no. Los poderes fácticos no veían con buenos ojos la aparición de un nuevo polo de poder. Con el paso del tiempo, surgieron los primeros roces. Las discordancias se acentuaron a partir de 2001, cuando las principales potencias europeas -Alemania y Francia- optaron por no convertirse en aliados incondicionales del presidente Bush en su guerra total contra el terrorismo. Una  cruzada  que algunos asimilaron a un enfrentamiento con el islam, con un nuevo enemigo, con un fantasma fabricado por quienes necesitaban a toda costa sustituir los  peligros  rojo y amarillo, por la hidra verde. 

Curiosamente, la otra guerra que el gigante transatlántico quería ganar era la de Rusia, a través de una Ucrania interpuesta. Pero las cosas se torcieron cuando el Kremlin decidió contrarrestar el golpe.

Las sanciones impuestas a Rusia contaron, desde el primer momento, con el apoyo de la Unión Europea. Un apoyo algo timorato, teniendo en cuenta los variopintos intereses económicos de  los 28, su dependencia de los suministros energéticos rusos. Pero cuando la potente  locomotora alemana  optó por distanciarse progresivamente de la postura intransigente de Washington, estallaron los escándalos. El Deutsche Bank,  principal instituto financiero germano, fue acusado por el Departamento de Justicia estadounidense de blanquear dinero de oligarcas rusos allegados a Vladimir Putin, cuyos nombres figuran en las listas negras elaboradas por Washington.

Pocas semanas después, el FBI lanzaba a su vez un ataque contra la Fifa. La campaña pretendía acusar a la plana mayor de la Federación Internacional de Fútbol de haber empleado métodos poco transparentes para la organización de los campeonatos internacionales de Catar (2018) y? ¡Moscú! (2022).

Pero el golpe de gracia contra el gigante europeo llegó en el mes de septiembre, cuando la Agencia Norteamericana para la Protección del Medio Ambiente desveló la existencia de programas que manipulan los niveles de contaminación en los motores de 11 millones de automóviles Volkswagen, de fabricación alemana. Cierto es que los americanos habían descubierto el fallo hace más de cuatro años. Pero al detectarse los primeros síntomas de recuperación de la economía germana, la perspectiva de unas sanciones económicas de 18,000 millones de dólares solo en Estados Unidos nos obliga a recapacitar.

Aparentemente, la nueva política de cooperación de los Estados Unidos podría resumirse en dos palabras:  disiente y pagarás.

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Miércoles 29 de julio de 2026

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