Guerra psicológica
La humanidad no puede sentirse aterrada, a menos que todos nos volvamos encubridores de víboras, cómplices del desprecio a la vida humana o, si quieren, coautores del naciente odio. Quien suscribe, en sucesivos artículos, viene advirtiendo de este contagioso veneno, que no es otro que la guerra psicológica de la especie contra sí misma. Hace tiempo que estos sembradores del terror pretenden enfrentarnos, provocar dolor, incertidumbre, división, y hasta modificar nuestro comportamiento de sensatez por el de la locura, que lo destruye todo.
Son organizadores de levantamientos que parecen allanarnos el camino y lo que nos causan es un daño irreparable, hacia el bien colectivo y la familiaridad como horizonte. ¡No se puede matar en nombre de ningún Dios! En consecuencia, ningún líder religioso puede ser condescendiente con este tipo de guerras psicológicas, que en lugar de proponer, imponen su relativa verdad, la mayor de las malditas mentiras.
La violencia terrorista es tan contraria a cualquier vida humana, que su fanatismo voraz nos impide hasta respirar con sosiego. Lo acaecido recientemente en Francia es más de lo mismo de siempre, matar por matar, no dejar piedra sobre piedra, desolar vidas e infundir miedo. Ante esta salvaje realidad, el ser humano, tiene que reafirmarse con lo armónico, reconducirse con su conciencia, valerse y valorarse ética y moralmente, para que la libertad no sea un sueño y la paz deje de ser un anhelo.
A propósito, es un signo de esperanza, la labor que viene realizando el Comité contra el Terrorismo y su Dirección Ejecutiva, de Naciones Unidas, en la medida que facilita la conexión de los países a los distintos programas disponibles de asistencia técnica, financiera, normativa y legislativa, así como a donantes potenciales, con informes de los Estados miembros, y sus prácticas recomendadas, además de sus reuniones especiales para establecer alianzas más eficaces entre todos.
Se podrá decir más alto, pero más profundo jamás: "Francia es una grande y poderosa nación. Sus valores de libertad, igualdad y fraternidad inspiraron e inspiran a la Unión Europea. Hoy estamos unidos con el pueblo francés y el Gobierno de Francia. Este acto vergonzoso del terrorismo solo logrará lo opuesto de su propósito, que era dividir, asustar y sembrar el odio. Nosotros, los europeos, todos recordamos el 13 de noviembre 2015 como Día Europeo de Luto".
Tenemos que seguir más unidos que nunca, siempre firmes en la buena gobernanza del Estado de derecho y de los derechos humanos, entre los que están tratar a las víctimas del terrorismo con justicia, dignidad y compasión, y al terrorista, con todo el peso de la ley.
Escritor