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Guerra sucia

Por: Redacción 18/10/2013

REDACCION / PANAMA AMERICA

La aclaración de la Nunciatura del Vaticano en Panamá sobre el viaje del presidente Ricardo Martinelli a la Santa Sede destapa una vez más la capacidad del diario La Prensapara mentir a la opinión pública sin límites ni escrúpulos. Fabricó una noticia y la tituló a ocho columnas, e involucró al papa Francisco en forma sacrílega e irrespetuosa y ofendió a los católicos panameños, ya que el presidente Martinelli obsequiará al pontífice una imagen de Santa María la Antigua del Darién, patrona de la primera diócesis católica de Panamá. No solo se atrevió a mentir sobre la entrevista con el papa Francisco y con el secretario de Estado del Vaticano, sino que usó la patraña para desparramar insidias sobre un objetivo oculto del viaje del presidente de Panamá a Italia. Queda claro que el diario se siente más cómodo difundiendo las calumnias de un sujeto de dudosa calaña que consultando sobre la agenda papal a los representantes de la Santa Sede. Las afinidades electivas son elocuentes.

Hasta cuándo los accionistas seguirán tolerando la guerra sucia del diario, constituye la pregunta que se escucha por doquier sin oírse respuesta. La junta directiva calla, y su silencio puede interpretarse como un aval tácito, es decir, licencia para mentir, tergiversar y violar las normas del periodismo decente. Resulta insólita esta indiferencia ante tantos hechos repudiables. El expediente de la investigación sobre actos de corrupción de empresas y personas italianas no incluye a Panamá. El caso se encuentra en fase investigativa. No hay fallo sobre la materia, pero el diario embauca a la gente como si se tratara de un caso cerrado.

La Procuraduría de Panamá solicitó la asistencia judicial a las autoridades judiciales para que el calumniador italiano formalice sus infundios con declaración jurada. No se ha podido lograr hasta ahora debido a que el sujeto de marras se niega a declarar, porque no tiene pruebas y sabe que las declaraciones pueden implicarlo penalmente. Llevando la situación a la tierra de nadie de las responsabilidades, convierte en heroína civil a una política sentenciada por cometer premeditadamente delitos tipificados por el Código Penal sobre la violación de la correspondencia que no le ha sido dirigida.

Resulta evidente que el diario otrora independiente forma parte de la trama política de la oposición para ganar votos, injuriando y calumniando al Gobierno. Sobre la libertad de prensa, la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia ha aclarado que “la Constitución Nacional es un documento jurídico en el cual se plasma un sistema de derecho y garantías individuales y sociales. Entre esos derechos y garantías se encuentra la libertad de expresión. Ese sistema no impide, sino que requiere que los principios que en él están consagrados sean desarrollados y regulados por las leyes”.

Hace rato que se ha cruzado la línea que separa la libertad de expresión del delito de injuria y calumnia al atribuir falsamente a personas hechos punibles. El Gobierno es blanco de injurias y calumnias. No reacciona invocando los dispositivos del Código Penal por su amplia tolerancia a cotidianas violaciones de las normas penales que desprestigian la libertad de expresión, como sucede en estos tiempos en los que se presenta como oposición democrática a la injuria y la calumnia.

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Miércoles 12 de agosto de 2026