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Guillermo Endara Galimany


Ayer 28 de septiembre, se cumplió el primer año de la desaparición del presidente Guillermo Endara Galimany. Hombre de carácter afable, le tocó ejercer la presidencia del país tras la invasión norteamericana a Panamá en diciembre de 1989, un lamentable episodio que tuvo entre sus causas, la tozudez de la dictadura militar. Endara Galimany, a la cabeza de una nómina que integraban Ricardo Arias Calderón y Guillermo Ford Boyd, ganó ampliamente las elecciones de mayo de 1989, que los militares pretendieron burlar anulándolas. Seguramente que, si aquel resultado hubiera sido respetado, nadie habría tenido que lamentar los sucesos que sobrevinieron a finales de ese año. A Endara le tocó ser presidente de transición hacia la democracia, con todo lo que ello conllevaba no sólo en el desastre económico que carcomió al país, sino en las brechas amplias de resentimiento que dejó un pasado hostigante de persecución e injusticias. A Endara y al equipo que encabezó, les correspondió la tarea de restaurar en Panamá un ambiente democrático y seguro que terminara con la incertidumbre y el miedo. No siempre con el éxito esperado, o con la totalidad de exigencias de justicia que se anhelaban, Endara Galimany dio inicio al Panamá nuevo que hoy conocemos, al Panamá en democracia que podrá tener sus defectos, sus deficiencias, graves con toda seguridad, pero jamás con el carácter dictatorial del período que se cerró aquel diciembre de 1989.