Gustavo, devuelve el carrito
Los buenos chistes casi siempre, además de hacernos reír, nos traen una moraleja. Cuentan que un campesinito muy joven se enamoró de una linda muchacha del pueblo, la cual lo aceptó como novio. Tanto era su afán por ganarse su cariño y la aceptación de su familia, que en su primera visita formal, empleó casi todo el dinerito que tenía ahorrado y compró un carrito de juguete para obsequiarlo al pequeño hermanito de su novia. Mantuvieron su relación durante unos pocos meses hasta que un buen día, la muchacha le dijo que había decidido romper el compromiso, pues se había dado cuenta de que no estaba enamorada y no quería engañarlo. Entonces el joven e inexperto muchacho, con el corazón destrozado, la única respuesta que le vino a la mente fue: "Está bien, terminemos, pero ¡devuélveme el carrito!".
Lo ocurrente y risible en este caso es la reacción tan original a la impotencia y lo pobre y ridículo de su venganza.
El caso que quiero tratar, lejos de provocar risa, provoca tristeza, desaliento y hasta repudio. Hace unos días la prensa ha publicado la condena formal al Sr. Gustavo Pérez, exdirector de la Policía Nacional y exsecretario de CSN, a nada menos que 5 años y 4 meses de prisión, por tener en su residencia una colección de armas sin registrar.
Desde el punto de vista frío y estricto de la ley, es posible que pueda existir algo arbitrario, pero señores, yo pregunto: Si por ejemplo al presidente, en una visita a una entidad cualquiera en el exterior o dentro del país, le obsequian cualquier arma y él lógicamente la acepta, ¿esa arma se registra? Estoy seguro, completamente seguro de que si visitan la casa de los anteriores jefes de policía, altos oficiales de las fuerzas de defensa retirados, expresidentes, exdiputados, etc. con el 95% de seguridad encontraremos armas no registradas. Pero,... profundizando aún más: Si la verdadera intención es ocupar armas sin registro y ese delito tiene penas de cárcel, ¿por qué entonces existen o han existido planes de cambiar armas por comida (y armas que sí se han utilizado para extorsionar y hasta matar) y no se allanan los lugares donde sí se sabe que hay enormes posibilidades de encontrar armas sin registro? Ni siquiera se han preocupado por investigar si esos delincuentes a los que se les cambió el arma no disponen de otra en este momento, incluso más moderna.
Yo ni conozco ni tengo la menor idea de la semblanza del señor Gustavo Pérez, pero desde el punto de vista del mínimo respeto, humano, y sobre todo político, no se debía aprovechar esta "coyuntura" para encarcelar a un profesional del gobierno anterior, cuando a otros delincuentes que no solo portan, sino que utilizan estas armas, se les cambian por un plato de comida. Todo ha ocurrido como si este caso se tratara de un "ajuste de cuentas político" donde en vez del famoso "carrito", se trata de una colección de armas.
Me parece que un proceder caballeroso de funcionarios dignos y honorables hubiera sido llamarlo y confiscarle esa colección y hacer inmediatamente lo mismo con todos los demás, pero no esa solución que por lo que lógicamente se piensa, perjudica más el prestigio del victimario que el de la víctima.
Ingeniero Mecánico y Docente