Ha llegado la hora de ahorrar
No hay duda que la palabra ahorro con lo que significa es algo popular, aunque encontremos que a veces es imposible convencer a la gente que ahorren porque sienten que se está invadiendo su espacio.
Hoy las cosas se han complicado. El costo de la vida se está encareciendo alarmantemente comenzando por la canasta básica de alimentos. Todo supuestamente porque ha subido el barril de petróleo en la OPEP. No es culpa de ningún gobierno, es el resultado de muchos factores, pero sin ponernos a echarle la culpa a nadie sino aceptar las cosas como vienen, ha llegado la hora de tener que ahorrar.
No es que yo te exija a ti y aquel que ahorren sino que yo mismo tengo que comenzar a ahorrar. Hay muchos gastos suntuarios que no son necesarios. Usualmente cuando se exhorta al ahorro nos ponemos a la defensiva, a nadie le gusta que le digan que ahorre. Pero llega el momento en que espontáneamente vamos a tener que hacerlo no por mandato sino por propia persuasión, cuando veamos que no hay con qué, se acabó la abundancia.
El despilfarro es algo que ocurre aun en personas de escasos recursos y eso es imperdonable. En la comida por ejemplo, comprar comida que no te vas a comer y dejar la mitad porque se te quitó el hambre. Se te llenan los ojos antes que el estómago. Y así tantas órdenes de la vida y cuando las cosas se encarecen entonces protestamos. Algo irónico es el hecho que si viene un un artista que está en la cima del "hit parade", se presenta en nuestro medio y la gente que no tiene, saca para no perderse el espectáculo. ¿Quién nos entiende?
Cuando la exhortación al ahorro viene de parte del gobierno, es obvio que el público no lo acepta ya que dicen que el ahorro tiene que comenzar por el gobierno con los salarios inflados a los que nadie quiere renunciar pero que contrastan con las necesidades apremiantes de las mayorías. En esto como en otros aspectos de la vida se aplica el verso del poeta Horacio "Ad Pisones", "si vis me flere, dolendum est tibi ipsi". Si quiere que llore, llora tu primero. Aplicable también a la santidad, si quieres que yo sea santo, demuéstrame como lo eres tu primero.
Resulta un despropósito que cuando el gobierno congela los precios de cierta clase de combustible, y de otros rublos, ahora salen con un nuevo impuesto municipal. Y que decir, cuando se hacen despliegues de lujo en una boda real que cuesta millones de dólares, cuando hay una crisis alimentaria mundial. Acontecimientos similares en medios eclesiásticos tampoco se justifican ante tanta miseria.
Sacerdote jesuita.
