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¡Hablemos de la amistad en Año Nuevo!

Por: Redacción 05/01/2015

Por tratarse del sentido prístino de la Navidad y del Año Nuevo, momentos en que se manifiestan los mejores sentimientos cristianos, hemos querido hablar de la amistad como un regalo de Año Nuevo (2015) para nuestros amables lectores. Empecemos: la amistad supone generosidad de sentimientos, afecto desinteresado, simpatía sincera e impulso de solidaridad. Un amigo de verdad es un fiel compañero en las buenas acciones, pero no un cómplice en la inconducta ni un encubridor de la delincuencia.

Se dice que ningún tesoro es tan valioso para el hombre y la mujer como un amigo o amiga. Y es verdad que la amistad es un tesoro, pero a diferencia de las riquezas que eventualmente podamos hallar donde hayan sido ocultadas, la amistad es algo que puede cultivarse, elaborarse, crearse. Puede encontrarse un amigo o una amiga por azar, como se tropieza con un tesoro, pero también puede desarrollarse la relación o el conocimiento circunstancial para hacer amigos o amigas, para cumplir una de las muchas obligaciones del hombre y la mujer respecto de su comportamiento, cual es la de brindarse a la comunidad sin reticencias.

En la formación de las amistades hay un factor predominantemente que se llama desinterés. La amistad se ha dicho ya muchas veces, es un fin y no un medio. Desdichado de aquel que se apoya en sus amigos o amigas para escalar y los desdeña a medida que asciende y se aleja. La amistad puede no exteriorizarse en gestos, y en realidad no necesita de ampulosidades puesto que es sobre todo una actitud espiritual; pero llegado el caso, puesta a prueba, entonces sí que será evidenciada su validez y su profundidad, cuando se muestre sin fallas, obediente a los máximos principios del comportamiento humano.

En la amistad se encuentran fuerzas alentadoras para el esfuerzo, alivio para las pesadumbres, serenidad para las turbulencias y conformidad en las grandes pruebas del dolor. Hay que saber escoger con tino las compañías. Un compañero con fallas morales puede enfermar nuestro espíritu y hacernos desviar de la buena senda. Ojalá podamos lograr que el desviado encuentre el buen camino, entendiendo que el mejor sistema de vida es el de la corrección, la honradez y la generosidad.

La amistad es asimismo, una manifestación de solidaridad, una de las más bellas cualidades del hombre y la mujer. Un amigo o amiga en el momento de necesidad es un amigo o amiga de verdad, según el conocido aforismos inglés, que no debe por cierto aceptarse con criterio puramente egoísta o especulativo, sino como demostración de que la verdadera amistad es una fuente inagotable a la que se podrá acudir en una eventualidad y no una salida fácil para las propias dificultades.

El ambiente de cordialidad es una de las premisas obligadas en la conservación de las amistades. No quiere decir esto que los verdaderos amigos o amigas son aquellos que alternan despreocupados y alegres, sin abordar jamás un problema profundo, pero sí que el amigo o amiga no ha sido puesto allí para servirnos de paño de lágrimas o depósito de nuestras confidencias. Cuando la amistad es realmente eso, entre los amigos se establece una suerte de comunicación extrasensorial que por cierto nada tiene de misterioso, sino que simplemente es el resultado del mutuo y profundo conocimiento.

No obstante, cuando realmente el hombre y la mujer deben buscar una ayuda espiritual, en nadie la encontrarán mejor y más desprendida de egoísmos que en el amigo o amiga, y necesitados de ella podrán, con tacto, buscar el consejo forzando la confidencia. Como en muchos aspectos del comportamiento humano, la discreción, es aquí la norma: no es amigo o amiga aquel (aquella) que pasa su vida haciendo confidencias y sí lo es aquel o aquella que, necesitado de un consejo más que el de su propia conciencia, acude al amigo o amiga para obtenerlo. El primero es indiscreto, el segundo es, ni más ni menos, un amigo, una amiga.

Y para concluir, amistad no es más que afecto entre personas, puro y desinteresado, que nace y se fortalece con el trato.

 

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Miércoles 5 de agosto de 2026