Hablemos de política partidaria de calidad

Por: Redacción 02/10/2017

En Panamá tenemos muchos politólogos que opinan sobre el retroceso en la calidad institucional partidaria, lo que también se refleja en el deterioro institucional del país. Así vemos el actual Gobierno que se apoya en un partido que no funciona como tal. También, otros partidos principales en la arena política nacional exhiben conductas personalistas que no promueven la necesaria participación que requieren los partidos para fortalecerse y de esa misma forma fortalecer la democracia. La práctica política en Panamá ha sido realizar elecciones periódicas, pero que no son acompañadas de una mejora en la calidad institucional partidaria, por lo que el sistema político nacional se ha ido debilitando. Los partidos parecen haber caído en un vacío en su calidad democrática interna. Por ende, no hay voluntad para modernizar la política partidaria con el fin de alcanzar una calidad de política partidaria de alto nivel, es decir, lograr la satisfacción ciudadana.

Los partidos requieren tener una visión política adecuada para lograr gobernanza y gobernabilidad con fines de fortalecer la democracia. Se requieren partidos modernos, participativos, innovadores y transparentes en sus votaciones internas que alienten la participación de sus miembros y fomenten la competencia para garantizar una genuina representatividad e impedir reelecciones consecutivas para cargos públicos y partidarios.

Una sana disposición que los partidos deben promover en sus elecciones internas, está en promover prácticas meritocráticas para ayudar a los votantes a elegir sus mejores cuadros, que estarían comprometidos con el mejor accionar del partido. Estas mismas prácticas serían aconsejables continúen vigentes en el momento de asignar miembros para realizar la función pública, una vez alcanzado el poder político. Si este grado de maduración política no se alcanza lo suficiente, entonces lo más probable sería que los partidos no lograrían mejorar su institucionalidad adecuadamente como para hacer un gobierno efectivo y favorable a las necesidades de los electores o, en simples palabras, un gobierno consecuente con las necesidades del pueblo y que se proponga mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Finalmente, no se puede negar que los partidos políticos son actores centrales en los sistemas políticos democráticos. Sin ellos sería imposible llevar a cabo el juego democrático. Sin embargo, los líderes políticos deben priorizar el desarrollo de liderazgos firmes y con credibilidad, que es lo que les permitiría acceder a las Políticas Partidarias de Calidad. Las mismas deben ser incluyentes, con iniciativas en lo social y lo participativo, evitando sectarismos, marginalidad y discriminación en la sociedad.

Ingeniero

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Lunes 13 de julio de 2026