Hacia una economía humana
Para avanzar hacia una economía humana, que supere la profunda inequidad social que caracteriza a nuestra sociedad, se debe reconocer que el fin fundamental de la economía no puede ser el lucro y el deseo insaciable de acumular. Es así que, desde nuestra perspectiva, el país necesita un nuevo estilo de desarrollo, fundamentado en la visión de que el fin primordial es la construcción de una nación en que cada uno de los hombres y mujeres que la conforman puedan desarrollar todas sus potencialidades y capacidades creativas humanas. Para que este objetivo beneficie a todas las generaciones futuras habrá que garantizar el pleno respeto por la naturaleza.
El nuevo estilo de desarrollo deberá, entre otras cosas, asegurar todas las necesidades básicas de la población, así como la plena inclusión y participación de todos y todas en la construcción de la nueva sociedad. En este contexto, el objetivo empleo decente generalizado juega un papel central. Su logro implica diversas acciones de política organizadas coherentemente en un programa destinado a generar las bases materiales y sociales que lo hagan viable.
Desde el punto de vista de los recursos humanos se deberá asegurar lo siguiente: el fortalecimiento de una educación pública universal, gratuita, no fragmentada, equitativa, de alta calidad, que potencie el sentido nacional y la democracia participativa con protagonismo de la población. Este fortalecimiento de la educación deberá, además, estar vinculado con las prioridades de la estrategia económica de desarrollo. Así mismo, se deberá, basándose en una estrategia de atención primaria, asegurar un adecuado nivel de salud para toda la población, a lo que debe sumarse la universalización de la protección que otorga la seguridad social. El logro de la seguridad alimentaria para todos y todas, concretada en una política de cero hambre, también es una prioridad ineludible.
En el plano productivo se deberá procurar una rearticulación y diversificación de la estructura productiva. Esto significa que, sin descuidar la importancia del sector servicio, habrá que procurar el desarrollo del sector agropecuario, entendido este como la base del proyecto de seguridad y soberanía alimentaria. Así mismo, teniendo en cuenta su capacidad de generar empleo decente y difundir el cambio tecnológico, se deberá avanzar decididamente en un proceso de industrialización nacional. Es requisito fundamental que todo esto se realice dentro del marco de una utilización sostenible de los recursos naturales, lo que implica que el país se declare libre de minería a cielo abierto. También conlleva un cambio de la matriz energética, que asegure el respeto al medioambiente.
El impulso al desarrollo científico – tecnológico para el nuevo desarrollo debe ser una prioridad nacional, como también lo debe ser un programa de desarrollo de la infraestructura que priorice los objetivos económicos y de prestación de los servicios públicos aquí planteados. Dado el tamaño del mercado nacional, se debe tener en cuenta que la equidad social y la mejor distribución del ingreso, permitirá su efectiva ampliación. Siendo importante, además, impulsar un proceso de reinserción económica en el plano internacional, el cual se aleje de la idea tradicional de la integración por competencia, con el fin de avanzar en las formas que se basan la complementación y la solidaridad.
Por lo que respecta a las relaciones sociales de producción, el nuevo estilo de desarrollo en la búsqueda de la justicia social deberá recuperar y fortalecer los derechos de los trabajadores. La libertad y la promoción de la organización sindical, incluyendo la del sector público, el fortalecimiento y desarrollo de la contratación colectiva, así como la aplicación correcta de las leyes laborales, se deben considerar como prioridades. También la promoción de las formas cooperativas y asociativas de producción, a la vez que el apoyo a la mediana y pequeña producción facilita la formalización del empleo informal. A esto se le debe sumar una política fiscal que sea equitativa, progresiva, transparente y responsable, la cual priorice el uso social y productivo de los recursos públicos, en un ambiente de permanente combate contra la corrupción.
Con el fin de que el proyecto de economía humana se haga realidad, es necesario el desarrollo de una fuerza social con el suficiente peso político como para avanzar hacia la visión propuesta. Esto puede lograrse coordinando los intereses y aspiraciones de todos los sectores perjudicados por la actual política neoliberal. Esta es la tarea principal de una verdadera fuerza independiente de todos los partidos políticos, los cuales representan, cada uno a su manera, un compromiso con el actual modelo corrupto, inequitativo y carente de respeto por la naturaleza.