¿Hacia una nueva Constitución?
La necesidad de una reforma integral o de una nueva Constitución Nacional es un clamor popular, que de tiempo atrás se viene manifestando, en contra de la Constitución de 1972, incluso sus posteriores reformas parciales vigentes. Empero, la forma más democrática y el precedente histórico de mayor trascendencia en el proceso de cambio constitucional en Panamá, lo constituye la convocatoria a una “Convención Nacional” que se reunió en la ciudad de Panamá el 15 de junio de 1945, con el fin de redactar una nueva Constitución. Las elecciones para delegados a esa Convención se efectuaron en mayo de 1945. La Constituyente, integrada por 51 convencionales, diez de ellos elegidos como nacionales y 41 por provincias, fue el resultado de las elecciones.
Tres juristas, los mejores de que disponía el país, fueron escogidos para preparar el anteproyecto de Constitución que se sometería a la Constituyente una vez elegida. Fueron ellos los doctores Ricardo J. Alfaro, Eduardo Chiari y José Dolores Moscote, quienes con imponderable patriotismo y con desinterés se dedicaron a su labor, la que culminaron a tiempo para que el anteproyecto fuera sometido a la Convención que el pueblo eligió en 1945.
ES MENESTER UN HOMBRE DE VALOR, CULTO DE INTELIGENCIA Y DE CRITERIO; UN HOMBRE QUE INSPIRE RESPETO.
Así nace la Constitución de 1946, que sustituyó la de 1941. A juicio de muchos, la Constitución de 1946, ha sido la mejor. Ahora, el Gobierno actual, utilizando un método distinto, ha nombrado una “Comisión de Notables” para reformar la Constitución vigente. Según la metodología adoptada para adelantar esta tarea, pueda que no concluya sino hasta finales del año 2014. Pero, independientemente de que se apruebe o no un nuevo Estatuto Constitucional en los próximos tres años, a los ciudadanos responsables y conscientes les preocupa mucho más el comportamiento de los mandatarios respecto al fiel cumplimiento de la Constitución, que la letra, redacción y estilo de su contenido. ¡Se impone “el juramento a Dios y a la Patria”!
El pueblo panameño necesita la guía y la acción de un gobernante que le devuelva a la Nación su prestigio mermado; que afiance las libertades públicas; que planifique una política educativa de Estado; que infunda seriedad a la Administración Pública; que ponga a salvo de todo peligro los altos intereses patrios, y que se manifieste resuelto a que Panamá no aparezca ante el mundo como país donde se violan los derechos humanos. Es menester un hombre de valor, culto, de inteligencia y de criterio; un hombre que inspire respeto por su entereza y confianza por su probidad. Y ese hombre existe… ¡Busquémoslo!
Pedagogo, escritor, diplomático.
