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Hacia una política distinta

Por: Redacción 03/05/2017

 

La reciente aprobación por parte de la Asamblea Nacional de las reformas al Código Electoral, las cuales, pese a contener algunos aspectos formales que facilitan la inscripción de los partidos políticos y las candidaturas independientes por la libre postulación, constituyen en su esencia un conjunto de normas destinadas a preservar, consolidar y endurecer el control que la partidocracia tradicional, junto a los sectores económicamente dominantes, mantiene sobre la esfera política – estatal del país. En estas circunstancias surge una importante pregunta: ¿es posible en Panamá el ejercicio exitoso de alguna forma de política alternativa en función del bien común?

Para contestar esta pegunta es conveniente precisar cuál sería el objetivo fundamental de la nueva política. Este, a nuestro juicio, se refiere a la necesidad de oponer al actual modelo neoliberal una estrategia de desarrollo democrática – liberadora, dirigida a construir una democracia integral en lo político, económico, social y cultural, esto es hacia una sociedad en la que todos los hombres y mujeres logren libremente desarrollar en la mayor manera posible sus potencialidades humanas.

Para alcanzar este fin hace falta avanzar en la construcción del proyecto concreto y del sujeto social capaz de hacerlo realidad. Se trata de un proyecto que interprete las necesidades e intereses de las grandes mayorías del país, es decir, de los trabajadores, las mujeres, los productores del campo, los pueblos originarios, los afrodescendientes, los ambientalistas y las clases medias que sufren un creciente deterioro, entre otros. Este proceso de generación del Proyecto Nacional Alternativo no es una simple tarea teórica – técnica. Por el contrario, esta implica un compromiso de participar activamente en cada una de las luchas de resistencia contra el neoliberalismo, apoyando el fortalecimiento de la organización, así como la generación de una conciencia política, que movilice hacia la conformación de un poder independiente alternativo. Así mismo este proceso debe llevar a la construcción de una estrategia de desarrollo que unifique coherentemente las diversas reivindicaciones. Esto es unidad en la diversidad.

Es claro que el avance del proceso antes descrito pasa por la constitución de un instrumento político que sirva de catalizador del mismo, ofreciéndole conducción política. Este instrumento debe ir madurando, generando confianza en la población, atrayendo a los dirigentes naturales de la lucha social, avanzando en la construcción de su propuesta progresista y acercándose a otros sectores y organizaciones que se encuentren en la misma ruta.

El hecho que el instrumento político gire hacia a la constitución de un partido, es un hecho puramente instrumental, marcado por la conveniencia del momento específico. Esta posibilidad en este momento tendría que superar varias dificultades. La primera es el profundo desprestigio de los partidos políticos frente a la población. La segunda está dada por el hecho de que un movimiento prematuro en esa dirección puede entorpecer y hasta frustrar la construcción desde las bases de un amplio y plural movimiento, el cual es imprescindible como fundamento de la necesaria transformación social. Se trata, desde luego, de un tema que amerita la más amplia discusión posible.

Economista

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Miércoles 15 de julio de 2026