Haciendo historia árabe
Oímos y leemos titulares sobre las revueltas del norte de África, en toda la costa del Mar Mediterráneo, pero quedamos confusos y sin entender cómo con tanto despliegue guerrero de los países del Oeste, de los EE.UU. y de las Naciones Unidas, estén logrando algo.
En marzo, el Rey Mohammed VI anunció reformas constitucionales en Marruecos, en respuesta a las protestas. Los votantes aprobaron cambios en un referéndum nacional, y las elecciones parlamentarias tendrán lugar en noviembre.
En Argelia, luego de amenazas de protestas, el Gobierno ahogó posibles levantamientos incrementando el pago a los empleados públicos y estabilizando el precio del alimento. EI presidente Abdelaziz Bouteflika ha prometido reformas a la Constitución y las leyes electorales están pendientes todavía.
Túnez fue el primer país donde depusieron al líder autoritario, Zine el Abidine Ben Alí. Un gobierno interino ha programado elecciones en octubre y una asamblea constituyente para que rehaga la Constitución.
En Libia, después de meses de estar batallando con la ayuda de la OTAN y su poder aéreo, los rebeldes libios llegaron a Trípoli. Muammar Gadafi aún está en paradero desconocido.
En Egipto, luego de la renuncia del poder de Hosni Mubarak el 13 de febrero, Egipto ha sido testigo de continuas manifestaciones populares contra las reformas y brotes de violencia. Mubarak está siendo juzgado, y las elecciones parlamentarias tendrán lugar en noviembre.
En Siria, a pesar de que la sangrienta represión de Bashar Assad y sus fuerzas de seguridad, las manifestaciones de protestas se han extendido. Un pequeño grupo de las tropas leales al régimen ha desertado hacia la oposición. En Jordania, el Rey Abdulah, en respuesta a las protestas, ha saqueado el Gobierno y le ha solicitado a su principal general del ejército a formar un nuevo gabinete en junio, el rey anunció un fondo para la creación de trabajo y seguridad para la salud de las áreas rurales.
En Arabia Saudita, el rey Abdullah bin Abdul AziZ al-SAud ha anunciado reformas sociales y económicas que alcanzan a 100 billones de dólares. En Bahrain, la monarquía invitó a las tropas saudí y a los Emiratos a aplastar a las protestas, acabando con los movimientos de oposición y manteniendo a muchos líderes de oposición bajo custodia.
En Yemen hay un ‘impasse’ entre el Gobierno, la oposición y el presidente Ali Abdallah Saleh, a pesar de su ausencia, mientras se recupera de las heridas a consecuencia de un ataque de tres bombas, Saleh ha prometido volver a Saná.
