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Haití: de la pesadilla a la incertidumbre


“Baby Doc” Duvalier ha vuelto, y nadie en Haití sabe qué hacer con él. ¿Puede ser un retorno casual? ¿Un personaje como él se arriesgaría a un retorno con riesgo o subyace algún acuerdo? Veinticinco años atrás dejó Puerto Príncipe en medio de crecientes protestas y amenazas que lo responsabilizaban de la suerte desastrosa del país.

Lo cierto es que aun cuando fue el responsable de uno de los regímenes más sangrientos de ese Estado caribeño, su salida no ha significado el advenimiento de una democracia haitiana saludable. Ha sido tan lamentable el estado de cosas que hasta las Naciones Unidas han debido intervenir con un éxito relativo en el drama haitiano. Ahora reaparece “Baby Doc”, como si el pasado se cobrara sus derechos, después de un cuarto de siglo glamoroso en Francia. Nadie sabe a ciencia cierta qué busca, pero sería poco creíble que las potencias que han tenido sus ojos y manos puestas en Haití ignoraran su decisión de volver al terruño.

Su regreso incorpora un elemento con el que nadie contaba hasta hace poco, pero con el que seguramente todo el mundo va a tener que lidiar de ahora en adelante, a menos que las fuerzas que deciden sobre ese país juzguen necesario su regreso a Francia.