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Harryputeo y política 2.0


Hace pocos años ninguno nos imaginamos una disputa entre un desconocido y el Presidente.
La política 2.0, la política en internet tiene sus principios y reglas, así como tiene ventajas por sobre cualquier otro medio de comunicación, también tiene sus desventajas. Ignorar eso es uno de los peores errores que se cometen. Hay que estar claros que en la red, estamos expuestos al público hasta el punto de la vulnerabilidad. Estamos desnudos ante cualquiera.

El tema ha madurado a una velocidad impresionante cuando es objeto de titulares en primera plana y en los noticieros prime time en televisión. Les aseguro que será el instrumento político fundamental para la campaña del 2014.

No se puede seguir ignorando la importancia de la política 2.0, el marketing político en internet, de los blogs y las redes sociales. De saber cómo manejar la situación, palabras tan duras de un perfecto desconocido, “maldito infeliz o autócrata de mierda”, no hubiesen causado impacto alguno en la opinión pública, de no ser por la reacción que vino de vuelta.

“Respeta HP” es una respuesta muy humana, es una respuesta impulsiva en el momento sí, pero cargada de sentido, es la respuesta lógica de alguien herido en sus sentimientos. Los panameños no lo percibirán así, pues se trata del Presidente y nadie imagina a esa digna figura entrar en un debate de poca altura e infructuoso en términos de quien gana y quien pierde.

No es solo el Twitter, se interactúa mucho en el Facebook a toda hora. Hace poco una persona posteó en el muro del Vicepresidente Varela: “(muérete) de cáncer”, no importando que su padre hace poco falleció. Juan Carlos como todo el resto de las personas, la ignoramos como si nada hubiera pasado.

Se demuestra con el “harryputeo”, un hecho histórico en el desarrollo de las redes sociales en nuestro país, por todo el revuelo, por todo el daño medible que causó en las comunicaciones del Estado. La otra cara de la moneda: no es justo el hipócrita análisis de juzgar duramente, solo al Presidente por la humana reacción que pudo haber tenido. La majestad del Presidente merece respeto como persona y por el cargo que ostenta.

Para los que dicen “no hay libertad de expresión”, las redes sociales son el lugar donde pueden descargar toda su frustración y hablar con total libertad, aunque algunos lo llevan a la inmoralidad, a la bajeza y al libertinaje que no es más que el reflejo de sí mismos. Estamos ante una sociedad a la deriva, urge influenciar con valores familiares tradicionales y perdurables.