Harvard y nuestras cárceles
Días atrás regresó a Panamá la Clínica Internacional de Derechos Humanos de la Universidad de Harvard a ver, in situ, nuestro sistema penitenciario para después emitir un dictamen tal como hizo en el 2006 sobre el evidente hacinamiento, insalubridad, la violencia y corrupción dentro de estos pabellones. El Gobierno salió al paso, por medio de su Sra. Ministra Roxana Méndez, de que en los próximos años se construirán (y ampliarán) más centros carcelarios como “solución”. Habiendo yo pernoctado involuntariamente pero brevemente en dos diferentes ocasiones en dos de estos centros avizoro lo que dirá el dictamen de esta prestigiosa universidad: con excepción de la creación del Consejo de Políticas Penitenciarias y la utilización de videoaudiencias no encontraron nada diferente a su última visita.
Se generaron cifras interesantes gracias a esta visita. Panamá cuenta con 364 privados de libertad por cada 100,000 habitantes; a nivel mundial esto es un altísimo índice de encarcelamiento que solo es superado por la isla de Cuba. Contamos actualmente con 12 mil privados de libertad (la suma de detenidos preventivamente más aquellos ya sentenciados por un juez) mientras nuestras cárceles son para 5 mil reclusos. Gran parte del excedente podría ser rebajado si nuestros fiscales no fuesen tan generosos en detener preventivamente a acusados y una mayor utilización de la novedosa herramienta de “videoaudiencias” aprovechando la fidelidad de la banda ancha (DSL) así evitando el lento -y costoso- proceso logístico de llevar y traer del pabellón al detenido al juzgado vía el escaso transporte habilitado para estos menesteres. Además, el incrementar el uso brazaletes GPS como sustituto a la detención preventiva y así evitar la peligros mezcla de ambas poblaciones (acusado vis a vis sentenciado).
Algo que el eventual dictamen de Harvard no dirá pero inevitablemente si notaron, al igual que yo durante mis dos estadías involuntarias en aquellos centros, es de que nuestras cárceles están exclusivamente pobladas por indigentes y uno que otro de cuello blanco que algún Martinelli haya logrado persuadir al Órgano Judicial tras las bambalinas de encerrar “temporalmente” (ejemplo: Jean Figali). No sabemos con exactitud la cantidad de detenidos preventivamente en los pabellones pero podemos especular que son miles los que aun no le han visto la cara a un juez. En muchos casos, gracias a nuestra universalmente conocida mora judicial, muchos detenidos habrán pasado mas tiempo tras la reja que el que debió de habérsele encontrado culpable. Es mas, nuestras cárceles, en vez de cumplir su propósito de ser centros de resocialización terminan siendo academias del crimen donde gracias a la mora judicial todo que pernocta en ellas aprenderá (o mejorará) talentos tipificados como criminales que utilizaran al reintegrarse a la sociedad. Con nombramientos recientes como el de Procurador, entre otros, preveo que cuando regresen nuevamente de Harvard en unos años no encontrarán alguna mejora meritoria en nuestra administración de justicia o sistema carcelario excepto más pabellones y mayor población dentro de sus muros.
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