Hasta cuando esos “diablos”
La tarde del domingo 15 de enero de 2012 fue trágica. Dos jóvenes murieron aplastados en medio de un vuelco, mientras otras 22 personas quedaron heridas.
Un “diablo rojo” convertido en bus de turismo provocó semenjante hecho. Su conductor casi es linchado por los golpeados pasajeros que viajaban en ese bus.
A pocos minutos de haber sucedido este caso otro “diablo rojo” circulaba lleno de personas por Ojo de Agua. Su velocidad superaba los 100 kilómetros por hora y adentro era una verdadera discoteca.
Su conductor era descarado y sonaba sus troneras a las demás personas para que se quitarán de la vía. Por suerte no colisionó a nadie y los conductores solo se llevaron tremendo susto.
¿Cómo pueden circulan estos buses, sin permisos, sin placas y repletos de personas? Es una pregunta que muchos conductores serios se hacen.
La mayoría de los “diablos rojos” han sido adaptados para prestar servicio en Panamá.
Por eso no es extraño que muchos de ellos se queden sin sus trenes traseros. Sus niveles de seguridad son escasos o simplemente no existen. Mientras que sus conductores distan mucho de lo considerado “profesional”.
Es cierto que quedan pocos diablos rojos en las calles, pero los que sobreviven siguen poniendo en juego la vida de personas inocentes.
Debe quedar prohibido por ley que estos buses “chatarras” sigan transportando personas. Estas trampas de muerte no son aptos para paseos.
Encima muchos de sus conductores han sido detectados en estado de ebriedad y manejando con llantas lisas. Un día de diversión puede quedar convertido en tragedia.
Las autoridades tienen las leyes en sus manos, por lo que no son aceptables las excusas. Es tiempo de poner un alto.
