default

¿Hasta dónde llegará Bosco?


Pese a su legítima elección para el cargo, Bosco Vallarino parece desempeñar una incómoda alcaldía. Desde los primeros escándalos con la emisión indebida de un cheque, hasta la reciente aprobación de un impuesto impopular, el burgomaestre parece dar desde ese puesto bastonazos de ciego, pese a que en los últimos meses ha contado con la asesoría de experimentadas figuras y que nada novatos son en temas de gobierno. Más que un impuesto justo, la alcaldía de Panamá parece que intenta resolver a la brava su ausencia de fondos, agravada luego de que, dada la incapacidad manifiesta para resolver temas de aseo público, le quitaran el control de la basura. La situación parece hacer crisis, porque la medida no salió ni tuvo la aprobación del Ejecutivo. Como han dicho algunos de sus voceros, allí se ejerció la autonomía municipal, por lo que las consecuencias que ha acarreado el entuerto corren, igualmente, por las venas de la defendida autonomía. La nueva situación se añade a lo que ya se ha convertido en un estilo espeluznante de administración, que en lugar de proponer soluciones o alternativas viables a cuanto problema surge, solo engendra, con una creatividad increíble, más problemas, y casi todos con callejones sin salidas. Como no sea la retracción del bendito impuesto, su derogación total, la Alcaldía parece encaminada hacia el despeñadero que solo le prometen sus continuas confrontaciones con los asociados.