¡Hasta que la tecnología nos separe!
Si tiene alguna duda de que la tecnología ha transformado el mundo, solo deténganse un momento y mire a su alrededor.
Lo más seguro es que la mayoría de las personas estén enchufadas con algún aparato tecnológico. Con un teléfono inteligente o una tableta electrónica puede hacer de todo, desde sus transacciones bancarias hasta pagar sus servicios.
La tecnología cambia por segundo y sin darse cuenta, muchas personas quedan sumergidas en el mundo digital.
Este fenómeno es mundial y no es exclusivo de la juventud. Por el contrario, muchos adultos se desviven por los últimos “gritos tecnológicos”.
Desde que apareció el Blackberry Messenger o al famoso “WhatsApp” nada es igual. La gente vive 24 horas en línea con su contactos.
Es curioso, pero ese sonido particular que anuncia que tiene un mensaje o la luz roja intermitente en su dispositivo móvil genera una ansiedad única.
Es casi una adicción que lleva a muchos mortales a desconectarse de la realidad. Algunos se van a los extremos y su perfil es como el diario de su vida.
Sus contactos saben exactamente dónde están y qué están haciendo. Algunos colocan hasta si tienen hambre o sueño.
La adicción a la tecnología ha llevado a muchas familias a tomar decisiones radicales. Los móviles quedan prohibidos en los almuerzos o cenas con la familia.
Es extraño, pero en muchas ocasiones las personas están presentes de cuerpo y alma, pero su mente disfruta más esperando la última actualización de su perfil.
Se vive a todo los niveles sociales, no importa si son ricos o pobres. Simplemente, la tecnología llegó y se apoderó del estilo de vida sin pedir permiso.
Lo interesante de todo es que para muchos expertos esto es solo el inicio. Es mejor aprender a vivir con la tecnología, sin depender siempre de ella.
