¿Hay dos países?
Después de residir una temporada en este país, un visitante extranjero manifestó que tiene la percepción de que Panamá se divide en dos países. Por un lado está el Panamá dinámico y progresista, lleno de rascacielos y hoteles del primer mundo, centros comerciales y restaurantes atestados de personas que disfrutan la alegría de vivir. Por el otro lado, surge entre tinieblas otro país donde los titulares de los diarios y los noticieros de televisión venden imágenes sombrías de violencia, paros y anarquía social que no se compaginan con la realidad económica y social. Si se dejaran llevar por las informaciones de un grupo de medios, los turistas no visitarían Panamá.
Las estadísticas demuestran la llegada de miles de turistas que eligen Panamá para comprar, pasear, disfrutar el clima de tranquilidad que predomina en el suelo panameño, a diferencia de los riesgos y la inseguridad prevalecientes en otros países de la región donde todos los días asaltan, roban, agreden a la gente en acciones ilícitas de bandas de delincuentes que, hasta ingresan a los restaurantes para desvalijar a los clientes.
La oposición política y el sensacionalismo periodístico participan en la invención del Panamá irreal. Esconden las noticias positivas como la inauguración de obras públicas, destacando siempre las declaraciones de personas especializadas en negar las evidencias de los hechos notorios del desarrollo.
Denuncian, por ejemplo, sobreprecios, pero no presentan las pruebas de sus aseveraciones a las autoridades encargadas de las investigaciones correspondientes. No las presentan porque las licitaciones y compras se publican en sistemas electrónicos creados ex profeso y se selecciona a los contratistas en competencias abiertas y transparentes, de conformidad con las reglas de la Ley 69 de 2009 y la creación del Tribunal Administrativo de Contrataciones Públicas, en el que pueden ventilarse las impugnaciones.
Difunden informaciones insidiosas a base de conjeturas acerca de procesos judiciales incoados en Italia contra ciudadanos de ese país, que están en la fase investigativa, sin existir sentencias finales. Las torvas desinformaciones ocultan al respecto a lectores y televidentes que el pleno de la Corte Suprema de Justicia de Panamá el año pasado declaró el sobreseimiento final sobre este tema. Sin embargo, personas que militan o son simpatizantes de determinados partidos emiten opiniones y pronunciamientos, sin consultar las fuentes oficiales de los costos de proyectos como el metro y sin respetar el criterio de la mayoría de los miembros del Colegio de Abogados.
Se ha convertido en hábito el tráfico de actos políticos de instituciones controladas por conocidos miembros de partidos políticos. La politización de las instituciones, claramente lesiva al pluralismo ideológico, es parte de la estrategia general, cuyo propósito consiste en desfigurar las realizaciones gubernamentales.
Algunos parcializados defensores del medioambiente denuncian con criterio político catástrofes ambientales en medio de la supuesta indiferencia del Órgano Judicial. En suma, las elecciones de mayo deben poner en su lugar los cuestionamientos del Panamá deformado por los intereses partidistas.