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Hay que fomentar la cultura

Por: Redacción 17/07/2014

Abogada y Rotaria. Colaboración de la Comisión de Valores/ Club Rotario de Panamá.

 

Las actitudes sociales son aquellas acciones que adquirimos en el ambiente en que vivimos, derivadas de nuestras experiencias personales. Nos incitan a reaccionar de una manera particular frente a determinadas personas, objetos o situaciones. Pero no son innatas, sino adquiridas y/o aprendidas a partir de la interacción social; y relativamente durables porque pueden ser modificadas por influencias externas.

De allí que nuestras actitudes puedan ser positivas, negativas o simplemente indiferentes. Es indispensable procurar influencias externas positivas que puedan moldear y mejorar nuestro comportamiento, y que facilite la socialización y sentido de patria que todos en principio debemos tener.

La cultura está presente en toda sociedad, es producto del aprendizaje y no de la herencia. El pensar organizadamente se refiere a transmitir ideas de persona a persona en forma clara. La cultura toma sentido desde que utilizamos el lenguaje, pues este representa la forma de darnos a conocer, proyectarnos como persona, profesional, colaborador, o gobernante, y permite el acceso al mundo, facilitando la interrelación de los seres humanos entre ellos y con su entorno social.

Se transmiten oralmente conocimientos de generación en generación, y ciertas costumbres tradicionales, desde el hogar y fuera de él. Por tanto, si pensamos en forma organizada, producimos actividades sociales coherentes y cónsonas con el clamor popular. Toda cultura es un acto de formación y de transformación continua, en el que las personas crecen en ambientes interculturales y corrientes políticas distintas, en condiciones socioeconómicas variadas y con sistemas educativos que deben tener como compromiso, la educación integral e inclusiva.

Propiciar actitudes sociales positivas nos llevan a fomentar la cultura, que no sólo es ir a teatros, cines, presentaciones o exposiciones de arte, sino crear cultura y vivir en ella, en condiciones que permitan el respeto a los demás y a nosotros mismos.

En consecuencia, las políticas sociales de un Estado deben encaminarse hacia un cambio de actitud de sus habitantes, priorizando en la educación, en liderar con el ejemplo y cumplir las metas propuestas. Estas señales que se perciben en nuestro país a partir del 1 de julio de 2014, deben mantenerse en el tiempo y dejar huellas imborrables en la memoria de todos los que creemos que un país culto y educado logrará un desarrollo económico y social envidiable positivamente.

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Viernes 7 de agosto de 2026