Hay que fortalecer la solidaridad en la contienda contra el hambre
Dice una cita célebre anónima que: “El hambre es mala consejera”. Y muy mala si damos cuenta de que las veces que los Gobiernos o Estados hacen un balance de la situación de pobreza y sus consecuencias nocivas como son: la delincuencia, el atraso y el subdesarrollo concluyen que se debe precisamente al flagelo del hambre que atenaza a millones de personas en el mundo.
¿Cuántas personas mueren de inanición cada año? Se estima que unos 800 millones de personas en el mundo sufren de hambre y desnutrición, una cantidad cerca de 100 veces mayor que el número de personas que efectivamente mueren por esas causas al año. Solamente en el llamado cuerno de África cíclicamente se desata una hambruna de dimensiones colosales, en la que tienen que intervenir los organismos internacionales y hasta cívicos para ayudar a salvar vidas.
Alrededor de 24,000 personas mueren cada día de hambre o de causas relacionadas con el hambre. Un 75% de los fallecidos son niños menores de cinco años. Hoy, un 10% de los niños de los países en desarrollo mueren antes de cumplir cinco años. Aunque representa una reducción de un 28% hace cincuenta años. Aún no es suficiente.
La hambruna y las guerras causan un 10% de las muertes por hambre, aun cuando estas tienden a ser de las que más se escuchan, la mayoría de las muertes por hambre se deben a desnutrición crónica. Las familias sencillamente no consiguen suficientes alimentos. Esto, a su vez, se debe a la extrema pobreza.
En Somalia y en Sudán, el hambre ataca y la muerte acecha a más de medio millón de niños que están en peligro de muerte si la prometida ayuda humanitaria demora en alcanzarlos.
Unos 640 mil infantes aquejados de malnutrición aguda están en riesgo de muerte acosados por enfermedades contagiosas como la malaria, el sarampión y el cólera.
Siete de cada 10 mil niños mueren de hambre y sed hoy en Somalia, a quienes el Alto Comisionado de ONU para los Refugiados (Acnur) calificó como “los más pobres de los pobres y los más vulnerables del mundo”.
Según el índice de pobreza mundial, Panamá está en el puesto 30 de 135 países, y señala que 40.5% de los panameños son pobres y que 26.5% viven en situación de pobreza extrema.
El informe se enfoca en las áreas indígenas, que concentran mayor pobreza en el país.
Es por ello por lo que este 16 de octubre, fecha en que se celebra el Día Mundial de la Alimentación, proclamado en 1979 por la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) , hagamos un alto en la brega para concienciar a los pueblos sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza que azota allá y se siente por acá, porque “el que tiene hambre con el pan sueña”, como reza en dicho popular.
Periodista
