Hay que hacer una nueva constitución
Cuando vino la invasión norteamericana que nos liberó de un gobierno militar nefasto para volver a la democracia, y que, dicho sea de paso, la mayoría de los panameños vitorearon en Calle 50 para ahora decir horrores de esos libertadores que entonces sí eran buenos, el nuevo gobierno tenía la sartén por el mango y todo controlado para llevar a Panamá por un camino nuevo de un país libre.
Salvo un pequeño grupo de los llamados Codepadi, no existía mayor reacción en el país que no fuera de alegría y deseo de ver a quien nos dominaba bajo la bota de los invasores, llevado a pagar por lo que nos había sucedido en todos los 21 años de dictadura militar.
Los diferentes dirigentes del Partido Revolucionario Democrático (PRD) estaban escondidos también, huyendo cobardemente mientras se organizaba el nuevo gobierno que, quieran o no, no hubiera sido posible solo.
Si mal no recuerdo, el entonces presidente de la República, Guillermo Endara, había sido electo por casi un 75% de los votos y tenía en sus manos todo para una reorganización con el apoyo total del pueblo. Personalmente sufrí una frustración cuando los tres electos juraron sobre la Constitución actual y no sobre la del 46, que hubiera regido mientras se llamaba a un cuerpo de notables que elaborara una nueva, libre de vestigios militares.
Se hubiera desmembrado el PRD y existirían los otros partidos. Lamentablemente no sucedió así, y 24 años más tarde todavía damos tumbos con aquella Constitución llena de parches que no han traído más que daño en vez de beneficios. Cada día nos tropezamos con más problemas provenientes de esta Carta y no podemos enmendar al país, porque nos lo impide la misma.
Cada vez nos percatamos de que los intereses militaristas nos ahogan, el presidencialismo aumenta y se ha complicado la división de poderes, por más que queramos decir que no es así.
Los panameños estamos hoy ansiosos por tener acceso a una nueva Carta Magna, moderna, acorde con los adelantos del país, y que dé a cada ciudadano la libertad de pensar y actuar orgullosamente de la base legal de nuestra vida.
No quiero desde ningún punto de vista que se rompa la institucionalidad del país, pues pienso que este Gobierno fue electo legalmente por un 60% de los votos y tiene todo el derecho a finalizar su periodo. Sin embargo, así como nos están dando obras que al finalizarse beneficiarán a los ciudadanos, sobre todo a los de a pie, también nos gustaría que el señor presidente saliera por la puerta ancha elaborando una nueva Constitución y ofreciendo una salida airosa para todos.
Nadie que fue electo se perjudicaría, más bien ganaríamos mucho con ese procedimiento que entraría a regir luego de finalizado el periodo Ejecutivo y Legislativo. Se llamaría primero a un pequeño cuerpo consultivo que nos diga la mejor manera de llegar a dar ese paso, y luego de un concienzudo estudio, ver la mejor forma de elaborarla para que vieran qué bien serían mirados los gobernantes actuales.
No creo que sea necesario interrumpir el periodo presidencial y cumpliríamos con un deseo generalizado de contar con esa nueva carta que borre todo vestigio del gobierno militar que nos desgobernó durante 21 años y que creó temor y persecución, muertos y desaparecidos.
Los panameños no merecemos continuar con la base legal manchada de sangre de aquellos patriotas afectados. Inclusive, los mismos PRD los veo ansiosos de un cambio desde el momento en que vociferan a voz en cuello la palabra democracia, cosa que ellos nos coartaron durante un periodo largo de tiempo. Cuando ellos hablan de democracia me río, porque son los que menos la conocen. Pero les daríamos la oportunidad de asimilarla y de vivir en un país verdaderamente libre y en donde la democracia sea verdadera.
Ojalá pudiéramos convencer al primer mandatario para que se llenara de gloria eliminando ese mamotreto que hoy tenemos, para formar uno con todas las de la ley, tal vez con base en las grandes democracias, sin recelos ni odios de parte de aquellos que adversan al Gobierno, para que puedan estar satisfechos de la labor cumplida. Sería importante pensar la forma de hacerlo para llenar los vacíos que nos envuelven.