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Hay que pensar en una mejor educación


Después de leer el libro tan interesante de Openhaimer, se motiva uno a tener mejor educación en el país para ser mejor preparados, cultos, educados y llevar a Panamá por los caminos de un mejor mundo.

Cuando pienso en el ejemplo de Singapur pongo delante los detalles de su educación; sin embargo, se necesitó un dictador para llevarla a cabo y eso no lo queremos. Gracias a su sistema educativo, están adelantados y son una pequeña potencia a la altura de cualquier otra. Pero ese sistema marca algo llamativo: es prácticamente solo educación sin conciencia familiar ni de descanso para practicar el amor de familia por estar sumamente ocupados.

Hace unos días leía un artículo referente a China donde se quejaban los jóvenes de que no eran aceptados en universidades extranjeras por falta de actividades extracurriculares y los orientales son dados a la falta de las mismas. Panamá tiene un sistema educativo totalmente contrario a aquellos ya que en cuatro horas de clase en las escuelas públicas, no es posible abarcar las materias indispensables para llenar un currículo que nos de personas preparadas para manejar el país y tomar las decisiones que resuelvan los problemas existentes. Conocemos esta deficiencia y la Ministra actual de Educación comenzó con la inquietud de darnos un nuevo sistema.

Ha tropezado con la intransigencia de algunos gremios docentes que pareciera quisieran emular a México, aun en lo referente a adquirir un poderío impresionante.

No señores, ese no es el camino para avanzar en el terreno educativo. Tomemos en cuenta los centros a todo nivel. En nuestras universidades se toman en cuenta carreras que son populares en los estudiantes. Pero resulta que ellas no son lo que necesita el país en el ámbito laboral. Nuevamente recuerdo cuando Omar Torrijos eliminó el inglés de los curriculos tan solo para llevar la contraria a Estados Unidos como si a ellos les importara un comino; los únicos perjudicados fuimos nosotros porque dice un informe que solo un 14% de la población habla inglés y sabemos que es el idioma del mundo.

Tenemos una demanda de puestos laborales mal preparados, sin el dominio del inglés y que no están listos para ocupar el campo de trabajo.

El actual gobierno ha hecho el esfuerzo para traer inversiones con grandes empresas, pero carecemos de personal que ocupe los puestos de trabajo.

Entonces, ¿cómo queremos ser país de primer mundo? Mientras esos muchachos, que son nuestra juventud, se frustran, aumentan las pandillas, la pobreza, las madres esperanzadas en la ayuda de los hijos también se frustran y ven alejarse la posibilidad de una vida mejor.

Si decidimos pensar lo que debemos hacer, encontraríamos posibilidades de superación en la educación. Primero, dejemos de criticar todo lo que tratan de hacer nuestras autoridades. Segundo, demos apoyo para un verdadero cambio que no lo queremos los panameños y los docentes tienen que ceder su posición intransigente ante los diálogos y sus resultados. Tercero, si los orientales creen que los estudios es lo imprescindible y solo ello les interesa, los panameños somos capaces de mezclar el entretenimiento con los estudios y tenemos otra serie de diferencias, pero somos igualmente inteligentes para ser los mejores ciudadanos, trabajadores, responsables y dispuestos a engrandecer Panamá.

Dejemos la politiquería y pensemos que la preferencia en su vida son los estudiantes. Si los educadores tienen esta consigna, alcanzaremos lo que buscamos. Colaboremos con las autoridades para llevar a cabo un sistema educativo, no que le guste a una de las dos partes, sino lo que sea mejor para el país y para la educación. Imitando a otros países, llegaremos a algo positivo.

No es ni la izquierda ni la derecha la que nos sacará de este estado de depresión en que estamos; esto lo lograremos con un cambio radical en nuestra manera de pensar, un cambio de actitud con valores, respeto mutuo, trabajo y conciencia.