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Hay que reciclar


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En su rendición de cuentas sobre la recolección de la basura, el director de la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario, Enrique Ho, explicó la inversión presupuestaria de 150 millones y reveló que solo el 8% de los usuarios paga la tasa de aseo. Pidió, además, a las autoridades de Tránsito que sancionen a los dueños de vehículos que obstruyen el desplazamiento de los camiones de la basura en las calles.

Cierto es que la Autoridad de Aseo ha recibido una inyección económica sin precedentes en esta materia, pero también es verídico que la gran mayoría de los usuarios exige un servicio eficiente, sin cumplir con sus obligaciones de pagar la tasa de aseo.

En el país existe todavía un gran vacío en materia de reciclaje de la basura. Es hora de que Panamá no solo ponga importancia a la etapa de recolección de los desperdicios, sino también a las siguientes del reciclaje mediante la separación de desechos orgánicos y no orgánicos, así como en el emplazamiento de los residuos en una estructura moderna e higiénica distinta a Cerro Patacón.

El cambio cultural de los ciudadanos panameños se producirá cuando la basura se convierta en un negocio redituable a los vecinos; esto es que la basura se convierta en una solución rentable y no en un pestilente problema. Con el monto presupuestal que se le otorga a la Autoridad del Aseo se puede poner en marcha el reciclaje con asesoramiento de expertos nacionales y extranjeros. De otra manera seguiremos girando la misma rueda. El principal cambio es de orden administrativo.

Si se llegara a reconceptualizar el sistema de aseo, los vecinos tendrán una motivación para colaborar transformando los desechos orgánicos en fertilizantes o transformando los deshechos no orgánicos en la venta de chatarra de uso industrial. Con el sistema moderno de reciclaje se puede obtener una transformación sustantiva del sistema actual de recolección primaria.

Con este plan, el país matará varios pájaros de un solo tiro, como se dice en el argot popular, posibilitando que los morosos tengan recursos para pagar el aseo, mitigando los focos infecciosos de desperdicios arrojados a las calles en medio de roedores y alimañas y colaborando constructivamente con los municipios en el mejoramiento del ornato urbano.

Cuando se adopte el reciclaje, implantado hace varios años por países latinoamericanos, los rendimientos de cuentas de la Autoridad de Aseo a los vecinos de la capital y del interior seguramente recibirán aplausos de parte de la ciudadanía. Hay turistas que no entienden cómo se han podido construir edificios tan modernos y no se puede recoger la basura que afea una pujante ciudad como la de Panamá.

El gobierno de Ricardo Martinelli lleva a cabo esfuerzos titánicos para modernizar la ciudad capital con la construcción del metro, de carreteras más anchas, pasos elevados y otras obras de infraestructura indispensables para de esa manera atraer nuevas inversiones al país. No obstante, todos los ciudadanos debemos cerrar el capítulo de las deficiencias abiertas de la recolección de desperdicios como lo hacen otros países con menos recursos económicos, planificando un nuevo sistema participativo en el que coadyuven los vecinos, las empresas privadas, los profesionales y técnicos del área. Es un clamor que se escucha por doquier.

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Viernes 14 de agosto de 2026