Hay que rectificar
En más de una ocasión hemos hecho público reconocimiento de la eficacia con la cual la Policía Nacional descubre delitos y detiene a delincuentes. Hoy, desventuradamente le hacemos un llamado de atención para que sus miembros morigeren su agresividad. Lo ocurrido con el educador Pedro González a quien, suponiendo que había cometido un delito, agentes que no se conformaron con detenerlo, lo insultaron y patearon. Lo dejaron en tal mal estado que ellos mismos lo condujeron al Hospital San Miguel Arcángel para recibir atención médica. La víctima ha anunciado, y con razón, que denunciará penalmente a sus victimarios. A ello también se suma la queja hecha pública por el empresario Max Crowe aparecida en nuestra edición del jueves 2, quien viajaba en su auto con un hijo bisoño y le ordenaron detenerse, encañonándolo con armas de grueso calibre, y sin razón alguna, lo increparon antes de permitirle continuar su marcha. La situación se muestra alarmante porque, para nuestra sorpresa, el propio jefe de la Policía Nacional ha declarado que sus miembros solo hicieron su trabajo. ¿Qué no debe temer la sociedad si él se identifica con las arbitrariedades de sus agentes ? Lo que le corresponde a un buen director, cuando se conoce el yerro, es rectificar.
