Hay que rescatar la esencia de los estudiantes institutores
La historia panameña colocó al Instituto Nacional como una casa de estudio de alto nivel académico y una tribuna del debate del pensamiento y el razonamiento. Sin embargo, con el trascurrir de los años este sitial se ha ido desvaneciendo ante una sociedad que necesita de la vigencia de estos iconos para crecer como nación.
Ayer, una vez más, un grupo de estudiantes de este renombrado colegio volvió a salir a las calles a protestar, pero a la brava, no habían consignas, no parecía haber organización alguna y mucho menos justificación para los enfrentamientos que se vieron a través de las pantallas de TV, solo se apreciaba una turba de jóvenes encapuchados y enmascarados tirando piedras sin motivo aparente; hasta el momento en que una joven dirigente pudo ser entrevistada.
La joven, quien huía de las bombas lacrimógenas, explicó que la protesta era porque se había eliminado la materia de Relaciones de Panamá con los Estados Unidos. Y me pregunté ¿Que pasó con la esencia de los estudiantes del glorioso Nido de Águilas? A la espalda de la joven, como testigo mudo de los hechos, imponente las esfinges que custodian el centro educativo y simbolizan la sabiduría y el razonamiento. ¿Dónde quedaron los debates de altura de esta juventud? Ahora sin mayores razones hacen revueltas y ocasionan daños a diestra y siniestra. Minutos después autoridades del Meduca aclararon que lo que se iba a hacer era cambiar el nombre de la materia y que el contenido sería más actualizado y hasta abarcaría los tiempos de dictadura, pero que nada estaba escrito en piedra.
¿Qué necesidad había para tal sobresalto? Si la vía de la comunicación y el debate no se habían agotado. ¿Que necesidad había de exponer a panameños, que se dirigían a sus puestos de trabajo, a bombas lacrimógenas? A mi juicio ninguna.
Panamá no necesita más enfrentamientos, ni más violencia, lo que se necesita son hombres y mujeres que razonen.