Hegel: Entre la naturaleza y la razón
Al observar las cosas a nuestro alrededor, nos percatamos de que todas ellas tienen, al parecer, un ciclo específico que empieza con el nacimiento, el desarrollo y la muerte o transformación. Siguiendo los argumentos de Antoine Lavoisier: "la materia ni se crea ni se destruye solo se transforma".
Con base en esta exposición nos hemos percatado a través de nuestros telescopios, como el Telescopio Espacial Hubble, instalado más allá de la atmósfera exterior terrestre y en órbita circular, de que se han detectado desde 1990 imágenes de estrellas y supernovas que siguen igual proceso a lo que hay en la tierra: nacer, desarrollarse, morir o transformarse.
De tal manera que como mencionaron los griegos, tal como es en el cosmos, es en la tierra. Podemos percibir un orden, un proceso que se manifiesta a todas las cosas en el universo. Y de tal proceso nosotros, simples mortales, no podemos eludirlo.
De tal forma, tomando como referencia al filósofo alemán Federico Hegel, nos hacemos partícipes de su filosofía, veamos.
Cuando nos preguntamos ¿qué es lo existente? Estoy de acuerdo con Hegel en plantearme que debe existir el Espíritu, el Absoluto, por cuanto, la cuestión que yo me planteo es cómo llegó a existir la inteligencia o la razón. Es decir, de dónde procede esa capacidad del ser humano de razonar y de poseer conocimientos abstractos con la finalidad de explicar sus orígenes, su esencia.
Todos sabemos que el tiburón es una de las especies más antiguas del reino animal, totalmente evolucionado, por el proceso de la naturaleza de mejorar sus productos, no va por ahí preguntándose por qué llegó a existir o si el universo tuvo un inicio, eso solo lo hace el ser humano, el único consciente de que es finito.
Por ello el ser humano pertenece a la naturaleza o pertenece a "algo" más. Hegel planteó en su metafísica, que el humano es un ser intermedio ente la naturaleza que es finita y la Idea que es infinita.
Ahora para lograr el ser humano un ser finito, desarrollarse, necesita de la esfera de la naturaleza; esta naturaleza que es como vemos igual de finita pone límites, principios y circunstancias favorables para la aparición de la vida, para la aparición del ser humano como ente de la naturaleza.
Pero es aquí la contradicción, porque los seres humanos aun cuando se generan en el entorno de la naturaleza, después de nacer, de inmediato la niegan cuando crean su propio mundo, sus viviendas, sus vestidos, sus herramientas? su ciencia etc., porque desprovisto como estamos de garras o dientes, poseemos algo especial: la inteligencia y la luz de la razón, aun cuando a veces hagamos mal uso de ella.
La naturaleza por su propia dinámica solo crea vida, y crea las condiciones para la vida, en este universo; el estudio de las atmósferas de otros planetas indica que hay gérmenes, organismos microscópicos, elementos que pueden propiciar vida distinta a la nuestra, pero que es en sí capacidad para la vida.
Dentro de esa idea lógica podemos plantear, además, utilizando un ejemplo del sentido común que un árbol de manzana dará solo frutos de manzana, no dará herramientas o vestidos, es ilógico solo pensarlo, en eso estamos todos de acuerdo. Solo puede generar de acuerdo a su propio género.
De ahí que pensemos que no es posible que la naturaleza haya creado la razón, el pensamiento, que nos haya dado la capacidad del entendimiento: el "verstand" y el vernunft (mente y comprensión) estos atributos no son de la naturaleza, a mi parecer, son propios del Espíritu, del Absoluto, o de la Idea, como lo menciona Hegel.
La visión que nosotros enfrentamos, seres finitos de un solo día, como alguna vez nos llamó el genial poeta griego Esquilo, pero seres pensantes, es plantearnos ¿cómo llegó a existir la razón? las religiones plantean a un ser divino que llamamos Dios, pero esta explicación no carece de sentido porque lo que atisban las religiones es un planteamiento muy complejo, si la naturaleza crea vida y razón tendríamos en nuestro medio otra especie para conversar y, obviamente, no es así.
Lo que además nos lleva a plantearnos lo que propuso Giordano Bruno, ya en el siglo XVII, la posibilidad de que existan otras inteligencias; y más aún preguntarnos qué sucedería si algún día las contactáramos y tendríamos que hacerles la obligada pregunta ¿quién los creó a ustedes? Ven que la sola interrogante es de por sí un anatema, pero que tal cuestión ronda la curiosidad del ser humano, desde tiempos inmemoriales; porque dotado de razón como estamos, al parecer, somos propensos a buscar a la inteligencia. Y podemos afirmar que, para existir de verdad, es necesario pensar de verdad.