Hemos trastocado los valores
Hace unos días se celebró el Día Nacional de los Valores Cívicos y Morales, sin pena ni gloria. Fueron muy pocos los medios que hicieron alusión a ellos, y eso produce tristeza porque los valores en Panamá se han trastocado y necesitamos que cada uno hable y resalte los mismos para retomarlos y ponerlos en práctica a todo nivel. Existen grupos que se dedican a reinstalarlos, pero es casi como arar en el mar. Sin embargo, he visto en algunas escuelas, letreros alusivos a los valores, resaltando cuáles son y cómo deben utilizarse. Entonces pensamos que no todo está perdido.
SUS PADRES JÓVENES QUE NO LO PRACTICAN. LO PEOR ES QUE, COMO NO DAN CARIÑO, LO SUPLANTAN CON REGALOS MATERIALES... SERÁN NIÑOS SIN SER ESCUCHADOS, Y LUEGO, JÓVENES SIN VALORES, SIN EQUILIBRIO EMOCIONAL, BUSCANDO VICIOS EN LOS QUE AHOGAR SUS PENAS Y SU SOLEDAD.
¿Qué son los valores? Son la norma de conducta y actitudes según las cuales nos comportamos y que están de acuerdo con aquello que consideramos correcto. Existen muchas clases de valores, pero los morales predominan. Cuando practicamos los valores, podemos rechazar la presión externa de los grupos que te dicen qué hacer y tú seguirás lo más convenientes. ¿Es usted sensible a los valores porque son una realidad positiva? Vemos desilusionados cómo se escapan a todo nivel. La corrupción no está solo en los gobiernos, sino a todo nivel porque igual se violan robando millones que obstaculizando un deber para recibir una coima. Los niños y los jóvenes no dan ni responden los buenos días; los hombres no dan paso a las damas; las familias andan mal, sin coherencia, sin comunicación, sin dar ejemplos de honestidad a sus hijos. ¿Es esa la patria que queremos? La violencia está a la orden del día en muchos adolescentes, los embarazos tempranos han aumentado enormemente; los hijos no obedecen a los padres; las leyes no favorecen los valores. Nuestros programas educativos no recalcan los valores. Nuestros profesionales y empleados no cumplen con sus horarios dando muestra de falsas expectativas. No podemos esperar mucho de los demás porque esos profesionales que cometen errores contra los valores, se supone que son la base de las buenas costumbres y el respeto por ellos.
Hemos olvidado los buenos modales porque no se enseñan en los hogares ni en las escuelas; el por favor y las gracias se han olvidado. Hace unos días estaba en un ascensor y un caballero salió primero que otra señora que iba dentro y yo. Encontré a un joven que no me dio los buenos días en la mañana temprano. Pensé si ya nos habíamos visto o no le habían enseñado a darlos al encontrase con otra persona mayor. Los padres son los responsables y deben enseñar a sus hijos desde temprano los buenos modales; pero las parejas jóvenes no tienen tiempo para enseñarlos a sus hijos y así se crían sin Dios ni ley porque la comunicación en la familia se ha perdido. Hoy están pendientes de los celulares y nadie se comunica diciendo lo que hicieron ayer y lo que harán hoy. Las parejas no saben el uno del otro ni dónde están; no intercambian opiniones ni se cuentan sus problemas. Qué clase de vida viven esos hijos, despersonalizados, endurecidos y furiosos contra la vida que no les da cariño. Pero no es la vida, son sus padres jóvenes que no lo practican y solo ellos tienen la responsabilidad de enseñar los valores y practicarlos a su vez. Lo peor es que, como no dan cariño, lo suplantan con regalos materiales y les dan todo lo que existe, haciendo que esos niños salten etapas de su vida y tengan cosas demasiado temprano; serán niños sin ser escuchados, y luego, jóvenes sin valores, sin equilibrio emocional, buscando vicios en los que ahogar sus penas y su soledad.
Retomemos la familia con todas sus construcciones ya que el concepto de familia ha aflojado o se ha perdido, olvidando la relación entre la misma. Enseñemos a nuestros hijos el respeto a los mayores y nosotros respetemos sus derechos y mostrémosles sus deberes que deben cumplir antes de hablar de derechos para evitar que soslayen esos deberes. Si los padres tenemos deberes con ellos, ellos tienen el deber de estudiar y portarse bien cumpliendo con sus buenas costumbres. Tenemos delante un gran trabajo para revivir los valores para enseñar que lo material es secundario y que lo que vemos en televisión no es lo correcto porque son malos programas que no enseñan nada bueno.